Bogotá puso en funcionamiento un nuevo Centro de Control Integrado de TransMilenio, con el que busca concentrar en un solo lugar la operación y la seguridad del sistema de transporte.
La principal novedad es que, por primera vez, los componentes Troncal, TransMiZonal y TransMiCable son monitoreados de manera conjunta, lo que permite tener una visión completa del sistema en tiempo real.
La medida apunta a mejorar la capacidad de respuesta frente a situaciones frecuentes en la operación, como retrasos, sobreocupación, bloqueos o incidentes dentro de buses y estaciones.
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Desde este centro también se hará seguimiento a miles de buses y cámaras distribuidas en la ciudad, lo que facilitaría detectar eventos como riñas, emergencias médicas o alteraciones del servicio con mayor rapidez.
Más allá del componente tecnológico, el cambio está en la forma de gestionar la información: la centralización permite tomar decisiones operativas con datos en tiempo real, algo clave en un sistema que moviliza millones de pasajeros al día.
En la práctica, esto podría traducirse en ajustes más rápidos en las frecuencias, desvíos ante contingencias y una comunicación más oportuna a los usuarios sobre lo que ocurre en el sistema.
El anuncio se da en medio de los retos históricos de TransMilenio relacionados con congestión, tiempos de espera y seguridad, por lo que el impacto de este centro dependerá de su capacidad real para responder a estos problemas en la operación diaria.
El sistema, que mueve millones de viajes al día, ahora contará con una herramienta que concentra el monitoreo y la toma de decisiones, en un intento por hacer más eficiente su funcionamiento.
