La Aeronáutica Civil confirmó este sábado 25 de abril un ataque contra el radar de Santana, en El Tambo, Cauca, una infraestructura clave para el control del espacio aéreo en el suroccidente del país. El hecho importa porque compromete un activo civil estratégico, aunque por ahora no hay reporte oficial de daños ni de suspensión de su operación.
Lo confirmado hasta ahora
Lo que está confirmado es que el radar de Santana fue atacado y que la Fuerza Pública respondió en el lugar. La Aerocivil rechazó el hecho en un mensaje público y lo calificó como un ataque contra una infraestructura civil esencial para la seguridad y el control del espacio aéreo nacional. En paralelo, se reporta que en la zona habrían sido usados drones con explosivos y que se registraron detonaciones en las inmediaciones del sistema.
Con la información disponible, todavía hay varios puntos sin confirmar. No se ha informado oficialmente si el radar sufrió daños estructurales, si su funcionamiento fue alterado o si hubo afectaciones al personal técnico que trabaja en la estación. Tanto la Aerocivil como los reportes conocidos hasta ahora coinciden en que unidades del Ejército y de la Policía permanecen en las instalaciones mientras se asegura el área y se verifica el estado de la infraestructura.
El contexto de seguridad en el suroccidente
El ataque ocurre en medio de una nueva escalada de seguridad en el suroccidente del país. En Popayán, la Tercera División del Ejército informó este mismo sábado sobre la neutralización de un dron con explosivos que, aparentemente, iba dirigido contra el Cantón Militar José Hilario López. Un día antes, además, se registraron ataques con explosivos contra instalaciones militares en Cali y Palmira. En esos casos no hubo víctimas, y el Ejército atribuyó preliminarmente los hechos a la columna Jaime Martínez, una estructura del Estado Mayor Central, una de las disidencias de las Farc.
El Cauca sigue siendo una zona de presencia y disputa entre grupos armados ilegales, entre ellos frentes de disidencias de las Farc, el ELN y bandas ligadas al narcotráfico que buscan controlar corredores estratégicos hacia el Pacífico. En ese escenario, un ataque contra una instalación como el radar no solo tiene implicaciones de orden público, sino también un posible impacto sobre la vigilancia del espacio aéreo regional.
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¿Qué falta por establecer?
Lo que sigue depende de tres verificaciones que todavía están pendientes: si el radar sufrió daños, si hubo alguna alteración en la operación aérea y qué grupo estaría detrás del ataque. Con base en lo reportado hasta ahora, la prioridad inmediata de las autoridades es mantener asegurada la estación, revisar su estado técnico y determinar si será necesario adoptar medidas adicionales para proteger la operación aérea en el suroccidente del país.
