La agroindustria bananera colombiana cerró 2025 con cifras históricas. El país alcanzó exportaciones por USD1.309 millones y un crecimiento del 21,6% en productividad, consolidándose como uno de los principales exportadores de la región.
De acuerdo con la Asociación de Bananeros de Colombia (Augura), durante el año se exportaron 2,5 millones de toneladas, equivalentes a 133 millones de cajas de 20 kilogramos.
Este desempeño ubica a Colombia como el tercer mayor exportador de banano en América Latina y el Caribe.
La producción se concentra en 52.943 hectáreas cultivadas, con dos grandes focos. La región de Urabá lidera con 32.465 hectáreas y una producción de 82 millones de cajas.
Le sigue la zona Caribe, que incluye Magdalena, La Guajira y Cesar, con 20.478 hectáreas y 51 millones de cajas exportadas.
El sector no solo impulsa la economía, sino que sostiene miles de empleos formales en estas regiones.
El banano colombiano mantiene una fuerte presencia internacional. La Unión Europea concentra el 65,8% de las exportaciones, seguida por Estados Unidos con 17,3% y el Reino Unido con 13,6%.
Aunque este posicionamiento confirma la confianza en el producto colombiano, también plantea el reto de diversificar mercados para reducir la dependencia.
Retos: clima, costos y sostenibilidad
Pese al buen momento, el sector enfrenta desafíos asociados a las lluvias, el aumento de costos y las exigencias internacionales.
Entre las prioridades está la recuperación de hectáreas afectadas por el invierno, la mejora de la productividad y el fortalecimiento de prácticas sostenibles, como el manejo eficiente del agua y la reducción de la huella de carbono.
El presidente de Augura, Emerson Aguirre, destacó que el crecimiento del sector no solo se mide en cifras económicas.
El enfoque, señaló, está en mantener el empleo formal y fortalecer el impacto social en las comunidades productoras.
Hoja de ruta para 2026
El gremio plantea una estrategia basada en la innovación, la sostenibilidad y la expansión internacional. Entre sus metas está aumentar la presencia en ferias comerciales y abrir nuevos mercados.
El balance deja un mensaje claro: el banano colombiano mantiene su competitividad global, pero deberá adaptarse a un entorno más exigente para sostener su crecimiento.
