Diego Andrés Solano Osorio quedó encargado de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) tras la salida de Cielo Rusinque. Su nombre no era ajeno dentro de la entidad: venía trabajando en el despacho de la superintendencia y ya había asumido de forma temporal funciones en la cabeza del organismo.
¿Qué pasó en la SIC?
El presidente Gustavo Petro aceptó la renuncia de Cielo Rusinque luego de que el Consejo de Estado anulara su nombramiento como superintendente de Industria y Comercio. La decisión judicial concluyó que no se acreditaron de forma suficiente los requisitos exigidos para ejercer el cargo, tanto en formación académica como en experiencia profesional relacionada.
Tras esa salida, el Gobierno optó por dejar la entidad en encargo mientras define quién asumirá de manera estable la dirección de la SIC. En ese escenario apareció Diego Solano como la ficha escogida para asumir el mando de forma temporal.
¿Quién es Diego Solano?
Según el perfil oficial de la SIC, Solano se desempeñaba como asesor 1020-14 del despacho de la superintendencia. La entidad lo presenta como abogado de la Universidad Externado de Colombia, con especialización en Derecho Comercial y una maestría en Derecho Americano, con énfasis en propiedad intelectual y práctica de negocios internacionales, de la Universidad de Boston.
La misma superintendencia señala que cuenta con más de diez años de experiencia laboral, un dato que encaja con el perfil técnico que suele exigir una entidad encargada de regular mercados, proteger a los consumidores y vigilar asuntos empresariales y de competencia.
Su experiencia en la entidad
La hoja de vida publicada en Función Pública muestra que Solano ya conocía de cerca el funcionamiento interno de la SIC. Antes de regresar como asesor en 2024, había trabajado como contratista de la entidad entre 2018 y 2022, en varios periodos.
Entre enero de 2023 y febrero de 2024 también figuró como abogado senior asociado en Valbuena Abogados S.A.S.. Su trayectoria incluye además experiencia como docente investigador en la Universidad Externado y como asistente legal en el sector privado.
Ese recorrido importa porque su llegada no corresponde al aterrizaje de una figura externa ni a un nombre desconocido para la estructura de la superintendencia. Se trata, más bien, de un funcionario que ya venía vinculado al equipo jurídico de la entidad.
No es la primera vez que asume el cargo
Solano ya había sido encargado antes de las funciones del empleo de superintendente. Un documento oficial de la SIC muestra que ocupó temporalmente esa responsabilidad entre el 2 y el 6 de febrero de 2025, cuando Rusinque estuvo por fuera del despacho.
Ese antecedente refuerza la idea de continuidad administrativa en un momento sensible para la entidad, que tiene a su cargo temas como protección de la competencia, derechos del consumidor, datos personales, metrología legal y propiedad industrial.
¿Qué sigue?
La salida de Rusinque dejó abierta una nueva etapa en la SIC. Por ahora, Solano asume como encargado con una ventaja clara: conoce la entidad desde adentro y ya había ejercido, aunque de forma temporal, funciones en su máxima dirección.
El punto pendiente será definir si el Gobierno mantiene este esquema transitorio o avanza hacia un nombramiento en propiedad. Mientras eso ocurre, Diego Solano pasa de ser un nombre técnico dentro del despacho a convertirse en la cara visible de una de las superintendencias con más peso en la regulación económica del país.
