En Colombia, el 31 de diciembre no es solo fiesta. También es una noche de agüeros: pequeños rituales populares para arrancar el año con buena suerte, prosperidad, salud y amor. No hay una regla única ni una manera "correcta" de hacerlos. En muchas familias se mezclan varios, a veces por tradición y a veces por pura diversión. Si hoy está buscando ideas rápidas y muy comunes a nivel nacional, estos son los más repetidos.
Las 12 uvas: 12 deseos, un mes a la vez
A la medianoche, muchas personas comen 12 uvas, una por cada campanada. La idea es asociar cada uva con un deseo para uno de los 12 meses: trabajo, salud, tranquilidad, plata, lo que sea. Sencillo y fácil de hacer en cualquier casa.
La vuelta con la maleta: agüero de viajes
Apenas cambia el año, se sale con una maleta (idealmente vacía) y se da una vuelta a la cuadra. Para muchos es el agüero más "visible" porque se ve gente corriendo por el barrio. Simboliza abrir camino a viajes y nuevas experiencias.
Ropa interior amarilla o roja: prosperidad y amor
La amarilla se asocia con prosperidad y buena energía; la roja, con amor y vida sentimental. Hay quienes insisten en que debe ser nueva o regalada, y otros la ponen al revés antes de las doce y la voltean después. No todo el mundo lo hace, pero sí es de lo más popular.
Dinero en el bolsillo o en el zapato: empezar "con plata"
Un clásico es guardar un billete o algunas monedas en el bolsillo, la mano o el zapato (muchos eligen el derecho). El gesto apunta a que no falten recursos y que el año venga con estabilidad económica.
Lentejas: símbolo de abundancia
Otro agüero muy común es tener un puñado de lentejas (crudas) y guardarlas en el bolsillo o en la billetera al sonar las doce. En algunas casas se reparten en bolsitas pequeñas como deseo de abundancia.
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Velas de colores: intenciones claras para el año
En varias regiones se encienden velas según lo que se quiere pedir. Las más comunes: amarilla para dinero, roja para amor, verde para salud y blanca para paz. Más que el color, lo central es el momento: prenderlas con una intención concreta.
Barrer y botar agua: limpiar lo que se queda atrás
Hay quienes barren de adentro hacia afuera antes de medianoche para sacar lo malo del año viejo. Otro gesto parecido es botar un vaso de agua hacia la calle al iniciar el año, como forma simbólica de soltar tristezas y empezar liviano.
Debajo de la mesa y el "Año Viejo": dos infaltables del folclor
El agüero de meterse debajo de la mesa en la cuenta regresiva se asocia con encontrar pareja, y suele hacerse entre risas. En pueblos y barrios, también persiste la quema del Año Viejo: un muñeco hecho con ropa usada que se prende a medianoche para marcar cierre y renovación.
Si se quiere sumar uno más, los rápidos son estos: empezar con el pie derecho, estrenar una prenda o subirse a una silla por unos segundos. Al final, lo que se repite es la intención: arrancar el 2026 con ánimo, con propósito y con la sensación de que algo bueno se puede abrir.
