La puerta se abrió y la tensión se disparó. Melissa Gate regresó a La casa de los famosos Colombia y no entró a saludar: entró a incomodar. Con seguridad y sonrisa afilada soltó la frase que prendió la mecha: “Me tocó venir a darles clases”.
Su primer blanco fue Juanse. Sin filtros, lo desarmó frente a todos: “Ni siquiera me acuerdo cómo te llamas, imagínate… cada vez que te veo me das cringe”. El silencio fue incómodo y las miradas lo dijeron todo. Nadie esperaba un arranque así.
Con Manuela tampoco hubo suavidad. Melissa marcó territorio, lanzó indirectas y dejó claro que afuera el juego se ve distinto y que hay estrategias demasiado evidentes. La tensión subió y el ambiente se puso pesado en cuestión de segundos.
A quien sí le cayó con todo fue a Valentino. “Y tú, querido parásito miserable… todo lo que hablaste de mí solo das vergüenza”, disparó. No se quedó ahí: “Recuerda que la reina y la verdadera dueña de los cachos soy yo, copión”. Incluso le advirtió que no se le acerque, que es “una copia barata intentando ser lo que nunca podrá ser”.
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En contraste, a Alexa le dio un espaldarazo que también sonó a provocación para el resto: “Sigue así, sigue dándola toda, eres la reina y no le pares bolas a nada de lo que diga la gente acá”.
Y como si fuera poco, lanzó una advertencia colectiva: “Vamos a quitar máscaras y todo el desgraciado infeliz que habló de mí…”. El mensaje fue claro: esta vez no piensa callarse nada.
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Melissa volvió en una semana marcada por las polémicas “pócimas mágicas”, que prometen desestabilizar aún más la convivencia. Y cerró con otra frase que dejó eco en la casa: como la mencionaron tanto, “al jefe le tocó llamarme para enseñarles cómo es que se hace”.
Las alianzas tiemblan, las estrategias se recalculan y la temporada acaba de subir varios grados. La reina volvió. Y la guerra ya empezó.
