Mientras el mundo atraviesa uno de los escenarios geopolíticos más complejos de los últimos años, Colombia comienza 2026 ocupando un asiento estratégico en la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Desde el 1 de enero, el país es oficialmente miembro no permanente del Consejo de Seguridad, un órgano clave donde se toman decisiones que influyen directamente en la paz y la seguridad internacionales.
Durante un periodo de dos años, Colombia tendrá voz y voto en discusiones relacionadas con conflictos armados, crisis humanitarias, operaciones de mantenimiento de paz, así como en debates sobre el derecho internacional y el respeto a la soberanía de los Estados.
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La llegada de Colombia a este escenario fue definida meses atrás. En junio, el país obtuvo 180 votos favorables durante la elección realizada en la Asamblea General de la ONU, un respaldo significativo que aseguró su ingreso como miembro no permanente del Consejo de Seguridad.
En ese momento, el proceso fue liderado por la entonces canciller Laura Sarabia, y desde el Gobierno se interpretó el resultado como un logro diplomático que fortalecía la presencia de Colombia en los principales espacios multilaterales del mundo.
Qué representa este asiento para el país
El Consejo de Seguridad es considerado el órgano con mayor poder dentro del sistema de Naciones Unidas, ya que sus resoluciones pueden influir en sanciones internacionales, despliegues de misiones de paz y respuestas ante crisis globales.
La Cancillería, hoy encabezada por Rosa Villavicencio, destacó que la participación de Colombia permitirá una intervención directa en decisiones de alto impacto. Según el Ministerio de Relaciones Exteriores, el país podrá incidir activamente en la agenda internacional durante los próximos dos años.
“A lo largo de este periodo, Colombia tendrá voz y voto en decisiones cruciales, lo que representa una oportunidad para participar en asuntos relacionados con la paz y la seguridad internacionales”, señaló la Cancillería en un comunicado oficial.
La presencia de Colombia en el Consejo de Seguridad también abre un escenario para que el Gobierno del presidente Gustavo Petro impulse sus posturas frente a los diálogos de paz internos, un tema recurrente en su política exterior, así como su visión sobre los conflictos internacionales.
Existe expectativa sobre si el mandatario alcanzará a asistir personalmente a alguna de las sesiones anuales del Consejo antes de finalizar su mandato, una eventual participación que podría marcar el tono de la representación colombiana en este foro.
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Octava vez de Colombia en el Consejo de Seguridad
Con este nuevo periodo, Colombia completa su octava participación en el Consejo de Seguridad de la ONU. La más reciente había ocurrido durante el periodo 2011-2012, cuando el país también ocupó un asiento no permanente.
Esta trayectoria le ha permitido a la diplomacia colombiana acumular experiencia en negociaciones multilaterales y en la construcción de consensos en escenarios internacionales de alta complejidad.
El ingreso de Colombia al Consejo de Seguridad se da en un momento especialmente sensible, tanto a nivel internacional como para el propio Gobierno Petro. En los últimos meses, el presidente ha buscado posicionar a Colombia con una voz crítica frente a distintos conflictos globales.
Entre ellos, se destacan sus pronunciamientos sobre el conflicto en Palestina, al que ha calificado como un genocidio, así como sus constantes cuestionamientos a la administración de Donald Trump y a las intervenciones de Estados Unidos en el Caribe y en territorio venezolano.
Con su ingreso al Consejo de Seguridad, Colombia inicia un nuevo capítulo en su política exterior, en medio de disputas internacionales, conflictos abiertos y tensiones diplomáticas entre grandes potencias.
