El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) reportó que la inflación de enero fue 1,18%. En los últimos doce meses, la variación llegó a 5,35%. El dato del mes estuvo empujado, sobre todo, por restaurantes y transporte.
La inflación que publica el DANE sale del Índice de Precios al Consumidor (IPC). El IPC compara cuánto cuesta una canasta de bienes y servicios entre un periodo y el siguiente. El 1,18% es la variación frente al mes anterior. El 5,35% es la suma del cambio de precios en un año.
¿Qué empujó enero?
Dos rubros hicieron más ruido en el resultado del mes: comer por fuera y transporte. El primero se siente rápido porque no depende de una gran compra: es gasto repetido, casi automático. El segundo pega por dos vías: el pasaje o el combustible, y el costo de mover personas y productos. Cuando sube transporte, se encarecen recorridos, domicilios y parte de la logística que termina metida en otros precios.
¿Qué se siente en el bolsillo?
Un mes con 1,18% no es una cifra abstracta. Se traduce en cuentas más altas en gastos frecuentes: almuerzos, cafés, corrientazos, taxis, buses, plataformas y trayectos diarios. Es el tipo de aumento que no espera a la quincena siguiente para notarse. La inflación anual de 5,35% también tiene una lectura práctica: obliga a ajustar presupuestos y a recortar márgenes, porque el mismo dinero compra menos que hace un año.
El número importa por su efecto en decisiones de precio y salario. Con una inflación anual de 5,35%, las negociaciones de arriendos, contratos y servicios se vuelven más tensas: cada parte llega con su propia cuenta de qué tan justo es el ajuste. También pesa en el ambiente de consumo: cuando suben restaurantes y transporte, el recorte suele caer sobre ocio, salidas y compras no urgentes.
¿Qué sigue?
El DANE publica el IPC cada mes y el seguimiento se hace con la misma regla: comparar el cambio mensual y el acumulado anual. El foco para leer los próximos datos es simple y concreto: si los aumentos se mantienen en rubros de gasto diario como alimentos, transporte y restaurantes, la presión sobre el bolsillo se vuelve persistente. Si el empuje se concentra en un par de categorías, el golpe se siente más localizado, pero igual afecta el día a día de quienes viven con cuentas ajustadas.
