El escritor colombiano Yeiro Muñoz presentó su libro El mensaje perdido en diálogo con KienyKe, una novela negra que explora la violencia, la memoria y la búsqueda de sentido a través de una historia que conecta a Cali con Nueva York.
Aunque nació en Bogotá, el autor creció en Cali, ciudad que se convierte en uno de los escenarios principales de la obra. Su acercamiento a la literatura surgió desde la adolescencia como una forma de refugio. “Leía para escapar, para vivir otras vidas”, explicó.
Autores como Julio Verne y Mark Twain marcaron sus primeros años como lector, antes de dar el paso hacia la escritura, inicialmente de forma empírica y luego con formación académica en España y Colombia.
Una novela negra basada en un hecho real
El mensaje perdido narra la historia de un adolescente que presencia un asesinato y encuentra un mensaje cifrado, lo que lo lleva a una búsqueda obsesiva por descifrarlo.
Ese punto de partida está inspirado en una experiencia personal del autor. “Esa imagen me acompañó toda la vida”, aseguró, al recordar el asesinato que presenció a los 14 años y que se convirtió en el eje de la novela.
La obra se desarrolla entre Cali, como representación del pasado, y Nueva York, como el presente, dos ciudades que, según Muñoz, están conectadas por el contexto del narcotráfico y su impacto global.
Además, la novela incorpora referencias musicales de artistas como Héctor Lavoe, Rubén Blades y Willy Colón, que funcionan como un hilo narrativo entre ambos escenarios.
Violencia y realidad: una mirada vigente
Más allá del componente policial, el libro aborda el impacto de la violencia en los jóvenes y las familias. “El narcotráfico no ha cambiado, ha mutado”, afirmó el autor, al referirse a cómo este fenómeno sigue presente en la actualidad.
La novela también plantea interrogantes sobre el crecimiento en entornos violentos, la toma de decisiones y la construcción de identidad en medio del conflicto.
Actualmente, El mensaje perdido está disponible en las principales librerías del país y en plataformas digitales, mientras avanza su proceso de internacionalización con traducción al inglés y participación en ferias del libro.
Al resumir su obra, Muñoz eligió una sola palabra: “ausencia”, una idea que atraviesa toda la historia y que conecta con la búsqueda personal del protagonista.
