La Junta Directiva del Banco de la República decidió, por mayoría, incrementar en 100 puntos básicos la tasa de interés de política monetaria, que pasó de 9,25% a 10,25%. La determinación está orientada a contener las presiones inflacionarias y preservar la estabilidad macroeconómica.
Cuatro de los siete integrantes votaron a favor del aumento. Dos se inclinaron por una reducción de 50 puntos básicos y uno propuso mantener la tasa sin cambios. En su análisis, el Emisor evaluó el comportamiento reciente de la inflación, las expectativas de precios, el desempeño de la economía y los riesgos tanto internos como externos.
Inflación y expectativas, el principal factor de la decisión
Aunque la inflación total mostró una leve moderación en diciembre, al ubicarse en 5,1% frente al 5,2% registrado a finales de 2024, la inflación básica, que excluye alimentos y precios regulados, repuntó de 4,85% a 5,02%. Esto encendió alertas dentro de la Junta.
A este comportamiento se sumó un fuerte deterioro de las expectativas de inflación. En enero, los analistas elevaron su proyección para finales de 2026 de 4,6% a 6,4%, y para 2027 de 3,8% a 4,8%. Las expectativas derivadas de los mercados de deuda también aumentaron y se situaron por encima del 6% en un horizonte de dos años, alejándose de la meta del 3% del Banco Central.
Para la mayoría de la Junta, este repunte en las expectativas representó un riesgo significativo, ya que podría dificultar que la inflación retome una trayectoria descendente de manera sostenida.
Crecimiento económico y desequilibrios externos
Otro elemento clave en la decisión fue el desempeño de la actividad económica. Los indicadores del cuarto trimestre de 2025 sugieren que el Producto Interno Bruto mantuvo un buen dinamismo, impulsado por una demanda interna sólida. Esta demanda estuvo apoyada tanto en el consumo privado como en el gasto público. Según las estimaciones del equipo técnico, la economía colombiana habría crecido 2,9% en 2025.
Este mayor dinamismo también ha tenido efectos sobre el sector externo. El déficit de cuenta corriente continuó ampliándose y se estima que cierre 2025 en 2,4% del PIB, frente al 1,6% observado en 2024. Este comportamiento responde, principalmente, al crecimiento acelerado de las importaciones, asociado al fortalecimiento de la demanda interna. Las exportaciones, en cambio, han tenido un avance más moderado en un contexto de cambio en la matriz exportadora, con menor peso de los productos mineroenergéticos.
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A este panorama se suma un entorno internacional marcado por altos niveles de incertidumbre, asociados a tensiones comerciales, medidas migratorias en Estados Unidos, conflictos geopolíticos y una percepción de mayor riesgo soberano para Colombia.
La Junta Directiva señaló que el incremento de la tasa busca reforzar el anclaje de las expectativas y encaminar la inflación nuevamente hacia una senda decreciente. Las decisiones futuras, advirtió el Emisor, dependerán de la evolución de la información económica disponible y de los riesgos que enfrente el país.
