Hasta hoy, 31 de marzo de 2026, los colombianos que hayan cambiado de residencia, regresado al país de forma permanente o aún no aparezcan en el censo por tener una cédula expedida antes de 1988 pueden inscribir su cédula o actualizar su puesto de votación para las elecciones presidenciales del 31 de mayo. La pregunta, sin embargo, no es solo quién alcanza a hacer el trámite este martes, sino qué pasa con quienes ya no llegan a tiempo.
Si todavía puede hacerlo hoy, esta es la última ventana
La Registraduría mantuvo habilitado el trámite hasta este 31 de marzo en sus sedes, en puntos de inscripción y en jornadas móviles en distintas ciudades del país. En Colombia, el procedimiento se hace con la cédula amarilla con hologramas o con la cédula digital. En el exterior, además, puede adelantarse de manera presencial en consulados y embajadas, y también por la plataforma virtual habilitada solo fuera del país.
Si no alcanza, ya no podrá mover su puesto para estas presidenciales
Ese es el dato clave. La Registraduría fijó el 31 de marzo como fecha límite para inscribir la cédula o cambiar el puesto de votación de cara a la elección presidencial. Después de ese cierre, ya no habrá una nueva ventana para modificar ese dato antes de la primera vuelta. En la práctica, quien no logre hacer el trámite hoy tendrá que votar en el puesto que ya tenga registrado dentro del censo electoral.
Lo que sí conviene hacer si el plazo ya se le pasó
Si ya no alcanzó a actualizar el puesto, lo más útil no es buscar una salida de última hora, porque el calendario oficial no la contempla. Lo que sí puede hacer es consultar su lugar de votación actual en los canales de la Registraduría y planear con tiempo cómo llegar el día de la elección. Esa revisión es importante, además, porque los cambios realizados dentro del plazo no se reflejan de inmediato: la entidad explicó que la actualización solo aparecerá cuando se conforme el censo electoral definitivo, a partir del 1 de mayo de 2026.
No todos tenían que hacer este trámite
También conviene despejar una confusión frecuente. Cambiar el puesto de votación no era un paso obligatorio para todos los electores, sino únicamente para quienes necesitaban actualizar su información por cambio de residencia, regreso al país o ausencia en el censo. Quien sigue viviendo en el mismo lugar y ya vota normalmente no tiene que hacer una nueva inscripción. Por eso, más que una jornada general, el 31 de marzo funciona como el último corte para corregir situaciones puntuales antes de la elección presidencial.
