Bad Bunny no solo se subió al escenario más visto del planeta: lo convirtió en una celebración latina sin precedentes. El artista puertorriqueño encabezó el show de medio tiempo del Super Bowl como solista, cantó íntegramente en español y transformó el evento deportivo en una vidriera global de identidad, música y orgullo boricua.
Desde el primer segundo, el espectáculo dejó en claro que no iba a ser uno más. “Tití me preguntó” marcó el inicio de una puesta cargada de energía urbana, bailarines, referencias latinoamericanas y su ya clásica casita rosa como símbolo escénico. Luego llegaron “Yo perreo sola” y “Safaera”, en una seguidilla que encendió al estadio y a millones de espectadores en todo el mundo.
Invitados sorpresa y una narrativa latina
La primera gran aparición de la noche fue Lady Gaga, quien interpretó “Die With a Smile” en una versión especial, fusionada con ritmos latinos. Lejos de un simple cameo, la cantante volvió más adelante para protagonizar junto a Bad Bunny uno de los momentos más comentados del show: una boda latina montada en escena al ritmo de “Baile inolvidable”, con coreografía, humor y guiños culturales que hicieron estallar las redes.
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El segundo invitado fue Ricky Martin, otro ícono puertorriqueño, que aportó emoción y mensaje con “Lo que le pasó a Hawaii”. Su presencia reforzó el tono identitario del espectáculo y conectó distintas generaciones de la música latina en un mismo escenario.
Un cierre íntimo y un mensaje claro
El show cerró con “Debí tirar más fotos”, una elección inesperada y sensible que contrastó con la potencia inicial del repertorio. Lejos de buscar un final explosivo, Bad Bunny apostó por la nostalgia y la emoción, reafirmando que su propuesta no es solo musical, sino también narrativa.
Aunque Shakira y Jennifer Lopez ya habían marcado un hito conjunto en ediciones anteriores del Super Bowl, lo de Bad Bunny fue distinto: lideró el espectáculo en solitario, cantó en español de principio a fin y llevó la cultura latina al centro del show más mainstream del mundo.
Música, política y contexto
La actuación llegó además en un momento de tensión para la comunidad latina en Estados Unidos. Bad Bunny ha sido una voz crítica frente a distintas políticas y ha reivindicado en su música las luchas boricuas y latinas. Su presencia en el Super Bowl, en ese contexto, funcionó también como gesto político y cultural, sin discursos explícitos pero con un mensaje imposible de ignorar.
Con invitados de lujo, una puesta impactante y una identidad clara, Bad Bunny no solo cumplió con las expectativas: convirtió el Super Bowl en una fiesta latina global y reafirmó su lugar como uno de los artistas más influyentes del planeta.
