La noche del domingo 25 de enero de 2026, un recorrido que parecía cotidiano terminó convirtiéndose en un episodio judicial para Félix Gerardo Ortiz Torres, conocido mundialmente como Zion, una de las voces emblemáticas del género urbano. El artista fue arrestado por conducir bajo los efectos del alcohol en el municipio de Río Grande, Puerto Rico, un hecho que generó inmediata repercusión en la industria musical y entre sus seguidores.
Detención durante intervención preventiva
Según información oficial suministrada por la Policía de Puerto Rico, el cantante de 44 años, residente en el municipio de Carolina, se desplazaba en una guagua Dodge RAM 1500 negra, modelo 2023, cuando fue detenido por agentes del precinto de Río Grande como parte de una intervención preventiva de tránsito.
Durante el procedimiento, las autoridades le practicaron la prueba reglamentaria de alcohol por aliento. El resultado fue contundente: 0.27 % de concentración de alcohol, una cifra que supera ampliamente el límite legal permitido en la isla, establecido en 0.08 % para conductores mayores de 21 años. En términos legales, el nivel registrado triplicaba el máximo permitido, lo que representa un riesgo elevado para la seguridad vial.
Un antecedente que vuelve al centro del debate
El arresto reavivó la atención sobre antecedentes previos del artista relacionados con situaciones similares. En marzo de 2019, Zion fue detenido en Miami, Florida, luego de ser interceptado por una patrulla de tránsito mientras conducía un BMW negro a 70 millas por hora en una zona con límite de 40. En esa ocasión, tras someterse a dos pruebas de aliento, el resultado fue de 0.08 %, el límite exacto considerado infracción en ese estado.
Tras aquel episodio, el intérprete de “Zun Da Da” ofreció una disculpa pública en el programa El Gordo y la Flaca, donde calificó lo ocurrido como un “error humano”. En su declaración explicó que había consumido algunas copas de vino antes de salir a buscar comida, reconociendo la falta y asumiendo responsabilidad.
Incertidumbre sobre consecuencias legales
Hasta el momento, las autoridades puertorriqueñas no han confirmado si el caso derivará en cargos adicionales o sanciones específicas, mientras avanzan los procesos correspondientes. El silencio oficial contrasta con el intenso debate que ya se ha instalado en la opinión pública sobre la responsabilidad de las figuras públicas, especialmente aquellas con alta influencia mediática.
