Del negro al rosado: la batalla de Adidas, Nike y Puma que también se juega en el Mundial
Durante décadas los futbolistas utilizaron guayos negros. Eran discretos, elegantes y prácticamente iguales. Hoy ocurre exactamente lo contrario.
Basta ver cualquier partido del Mundial para encontrar jugadores corriendo con botines rosados, amarillos fluorescentes, verdes neón o plateados. El cambio no es casualidad. Detrás hay una estrategia multimillonaria en la que Adidas, Nike y Puma compiten por algo más valioso que un gol: la atención del público.
El rosado se convirtió en uno de los colores favoritos de las grandes marcas porque destaca más que cualquier otro en televisión, fotografías y redes sociales. En un torneo donde cada imagen puede convertirse en viral, lograr que un jugador sea identificado en segundos representa una ventaja comercial enorme.
La apuesta ha sido tan exitosa que los guayos dejaron de ser un elemento deportivo para convertirse en una pieza de identidad personal. Así como los basquetbolistas tienen zapatillas exclusivas o los pilotos de Fórmula 1 utilizan diseños personalizados, los futbolistas han encontrado en los botines una forma de construir marca propia.
La disputa está liderada por tres gigantes. Adidas mantiene una fuerte presencia con modelos como los F50, Nike apuesta por la velocidad y la visibilidad de los Mercurial, mientras Puma continúa ganando terreno con los Ultra y Future, especialmente entre los jugadores más explosivos del torneo.
Pero la verdadera batalla no está únicamente en el terreno de juego. Cada vez que un gol se vuelve viral, una celebración recorre el mundo o una fotografía ocupa la portada de un medio internacional, las marcas saben que sus productos también están siendo observados.
Por eso el Mundial no solo enfrenta a las selecciones más importantes del planeta. También es el escenario donde Adidas, Nike y Puma disputan su propio campeonato.
Y en esa competencia, el rosado parece haberse convertido en el nuevo negro.
