En América Latina, la Semana Santa es una de las fechas más importantes del calendario religioso y cultural. Sin embargo, no todos los países la conmemoran de la misma manera. En 2026, una nación de la región volverá a marcar la diferencia: no celebrará oficialmente esta tradición bajo su carácter religioso.
Se trata de Uruguay, el único país latinoamericano donde la Semana Santa no figura como una festividad religiosa en el calendario estatal. En su lugar, estas fechas reciben el nombre de “Semana de Turismo”, un periodo enfocado en el descanso, los viajes y las actividades recreativas.
Una tradición transformada
Mientras en países como Colombia, México o Perú las procesiones y actos litúrgicos convocan a miles de personas, en Uruguay la semana transcurre sin un enfoque espiritual promovido por el Estado. Para la mayoría de los ciudadanos, estos días representan una oportunidad para salir de vacaciones o participar en eventos culturales.
Este cambio responde a un proceso histórico que redefinió la relación entre el Estado y la religión, marcando una diferencia frente al resto de América Latina.
El origen de un modelo laico
Las raíces de esta decisión se remontan al siglo XIX, cuando Uruguay comenzó a implementar reformas para separar la Iglesia del Estado. Desde la década de 1860, se establecieron medidas como la creación de registros civiles independientes y la administración estatal de los cementerios.
Este proceso se consolidó a comienzos del siglo XX durante los gobiernos de José Batlle y Ordóñez, quien impulsó una modernización basada en principios laicos. Entre sus reformas se incluyeron la prohibición de la enseñanza religiosa en escuelas públicas y la eliminación de símbolos religiosos en espacios oficiales.
El cambio legal que marcó la diferencia
El punto de quiebre llegó en 1919 con la Ley N.º 6997, que reorganizó los feriados nacionales. Esta normativa eliminó las referencias religiosas y las sustituyó por denominaciones seculares.
Así, la Semana Santa pasó a llamarse oficialmente “Semana de Turismo”. Otras fechas también fueron modificadas: la Navidad se convirtió en el Día de la Familia y el Día de Reyes en el Día de los Niños. Estas decisiones reforzaron la identidad laica del país.
Turismo y cultura en lugar de religión
Actualmente, la Semana de Turismo es una de las temporadas de mayor movilidad interna en Uruguay. Ciudades como Montevideo, Paysandú y Colonia del Sacramento se convierten en escenarios de festivales, ferias y eventos tradicionales.
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Entre las actividades más destacadas están la Semana Criolla, espectáculos musicales y la Vuelta Ciclista del Uruguay. También resalta la Semana de la Cerveza en Paysandú, que reúne a miles de visitantes y dinamiza sectores como la hotelería, el transporte y la gastronomía.
Un caso único en la región
La diferencia de Uruguay se hace más evidente al compararla con otros países latinoamericanos, donde la Semana Santa sigue siendo una celebración central. Procesiones, rituales y expresiones de fe dominan la agenda en gran parte del continente.
En contraste, Uruguay mantiene un calendario civil sin referencias religiosas, lo que lo convierte en el único país de la región donde estas fechas no tienen un reconocimiento espiritual oficial, sino un enfoque turístico y cultural.
