Las penitencias más extremas de Semana Santa que sorprenden al mundo

Vie, 03/04/2026 - 08:00
Algunos fieles llevan su fe al límite durante Semana Santa con rituales que incluyen flagelaciones y recorridos con espinas.
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En distintos países, la Semana Santa no solo se vive con recogimiento y oración. Para muchos creyentes, esta conmemoración implica llevar el cuerpo al límite mediante penitencias físicas que simbolizan sacrificio, redención y devoción.

Aunque prácticas como caminar en silencio, ir descalzo o avanzar de rodillas son habituales, existen rituales que van mucho más allá: desde flagelaciones y cadenas, hasta representaciones que incluyen crucifixiones reales.

1. Filipinas: una de las prácticas más polémicas

En San Pedro Cutud, Filipinas, cada Viernes Santo se desarrolla uno de los rituales más controversiales del mundo católico.

Un hombre, elegido para representar a Jesús, recorre un Vía Crucis de dos kilómetros cargando una cruz y portando una corona de espinas auténtica. Durante el trayecto, decenas de penitentes se flagelan la espalda.

La ceremonia culmina con una crucifixión real, práctica que ha generado debate internacional pero que continúa realizándose como acto de fe.

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2. España: tradición y disciplina extrema

En San Vicente de la Sonsierra, en La Rioja, se mantiene viva la tradición de “Los Picaos”, una de las penitencias más antiguas de Europa.

Durante el Jueves Santo, los participantes caminan descalzos y luego se someten a una disciplina que incluye más de 800 golpes en la espalda con una cuerda de cáñamo.

Al finalizar, reciben 12 punciones en la piel, una por cada apóstol, realizadas con una herramienta con pequeñas incrustaciones. Este ritual tiene antecedentes que se remontan a antes del siglo XVI.

3. “Empalaos”: silencio, carga y resistencia

También en España, pero en Valverde de la Vera, los llamados “Empalaos” protagonizan una procesión cargada de simbolismo y exigencia física.

Vestidos con una saya blanca, el torso sujeto con cuerdas y una estructura de madera sobre los hombros en forma de cruz, recorren las calles durante la noche en completo silencio.

El atuendo incluye una corona de espinas y elementos que dificultan el movimiento. Cada penitente es acompañado por un asistente que lo ayuda durante el recorrido. Al terminar, reciben atención para recuperarse.

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4. México: penitencia en el anonimato

En Taxco, México, las procesiones del Martes Santo reúnen a hombres y mujeres que realizan actos de penitencia manteniendo su identidad en reserva.

Los participantes caminan descalzos, con el rostro cubierto, mientras arrastran cadenas y cargan estructuras hechas con zarzas espinosas, que provocan heridas en el cuerpo.

Algunos portan cruces de gran tamaño, de aproximadamente 3 por 2 metros, y se flagelan con instrumentos que incluyen clavos. Las mujeres, vestidas de negro, avanzan encorvadas con crucifijos y también arrastran cadenas.

Promesas que se pagan con sacrificio

Quienes participan en estas prácticas aseguran que lo hacen como parte de una promesa, para pedir por la salud de un ser querido o como forma de agradecimiento.

Estas penitencias de Semana Santa reflejan una forma de espiritualidad en la que el dolor físico se interpreta como un camino hacia la redención.

Aunque muchos de estos rituales generan cuestionamientos, continúan siendo parte de tradiciones profundamente arraigadas. Las procesiones de Semana Santa alrededor del mundo evidencian cómo la fe puede expresarse de maneras diversas, algunas de ellas extremas, pero todas cargadas de significado para quienes las practican.

 

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