Caldas entra a la recta decisiva de las elecciones a la Cámara de Representantes en un escenario político altamente competitivo. Con cinco curules en juego, el departamento vive una contienda marcada por la fragmentación de listas, el peso de los partidos tradicionales y una ciudadanía cada vez más crítica frente a la efectividad de su representación en el Congreso.
El ambiente electoral está dominado por candidaturas con trayectoria política, exalcaldes con alta recordación y aspirantes respaldados por estructuras partidistas consolidadas. Sin embargo, en medio de ese panorama también emergen perfiles que buscan abrirse paso desde la gestión pública y la experiencia administrativa, un factor que empieza a ganar relevancia en un contexto de desgaste de la política tradicional.
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Los favoritos y el terreno de la disputa
De acuerdo con análisis políticos, entre los nombres que aparecen como más fuertes para quedarse con las cinco curules de Caldas figuran Félix Chica, del Partido Conservador; Octavio Cardona, del Partido Liberal; Mauricio Londoño, de la coalición Ahora Colombia Caldas; Manuel Correa, respaldado por la ASI y el movimiento Gente en Movimiento; y Santiago Osorio, del Pacto Histórico–Alianza Verde.
Se trata de candidaturas con experiencia electoral, reconocimiento público o estructuras consolidadas en distintos municipios del departamento, lo que configura un escenario exigente para aspiraciones que no parten desde la maquinaria política, sino desde enfoques alternativos de representación.
Jorge García y la posibilidad de una sorpresa electoral
En ese contexto se inscribe la candidatura de Jorge Orlando García Restrepo, que plantea una apuesta poco común en una contienda dominada por la política tradicional: competir desde el conocimiento técnico del Estado y la experiencia directa en la gestión pública, más que desde la maquinaria electoral o la trayectoria legislativa.
A diferencia de otros aspirantes, su discurso no se centra en grandes banderas ideológicas ni en confrontaciones partidistas, sino en temas concretos como la ejecución real de los recursos, la articulación efectiva entre municipios y Gobierno Nacional y el fortalecimiento del control político con enfoque técnico. Esa aproximación lo ha llevado a cuestionar la forma tradicional de hacer política, apostando por resultados medibles y gestión verificable.
Su experiencia en entidades del orden local y regional, como la Alcaldía de Manizales, la Contraloría General de Caldas y el ICBF, refuerza una mirada centrada en legalidad, control y ejecución, en una contienda dominada por figuras con mayor capital político.
En una elección fragmentada y con un electorado cada vez más escéptico frente a las estructuras tradicionales, este tipo de candidaturas suele enfrentar mayores dificultades para posicionarse, pero también puede convertirse en una variable inesperada si logra conectar con votantes que buscan alternativas distintas a los liderazgos habituales. En ese sentido, la aspiración de García se mueve en un terreno complejo, aunque no exento de oportunidades.
Más allá de los nombres: lo que se juega Caldas
La disputa por las cinco curules no se define únicamente por quiénes encabezan las encuestas o concentran mayores respaldos partidistas. En el fondo, la elección plantea un debate sobre qué tipo de representación necesita Caldas en un Congreso fragmentado y con alta presión sobre la gestión de recursos, el control político y la articulación con los territorios.
En una contienda cerrada, donde ningún resultado parece completamente asegurado, factores como la capacidad de movilización territorial, la lectura del electorado y la credibilidad frente a los problemas estructurales del departamento pueden resultar determinantes. La elección no solo medirá fuerzas políticas, sino también la disposición de los votantes a mantener las lógicas tradicionales o a abrir espacio a nuevas formas de representación.
Un cierre abierto
La elección de los cinco representantes de Caldas a la Cámara de Representantes definirá no solo quiénes ocuparán esas curules, sino qué tan efectiva será la voz del departamento en Bogotá durante el próximo periodo legislativo.
Más allá de los favoritos y de los nombres en competencia, el resultado final reflejará si el electorado apuesta por la continuidad de las estructuras conocidas o si privilegia perfiles que, desde la gestión y la ejecución, buscan responder a las demandas de un territorio que reclama resultados. En un escenario tan fragmentado como el actual, la contienda sigue abierta.
