¿Por qué liberales y conservadores siguen siendo claves en la carrera presidencial?

Mar, 31/03/2026 - 12:03
Aunque ya no dominan como antes, liberales y conservadores siguen siendo claves por su estructura regional, sus bancadas y su peso en la gobernabilidad.
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Partido Liberal & Partido Conservador

En la presidencial de 2026, el Partido Liberal y el Partido Conservador volvieron a quedar en el centro del tablero, aunque esta vez no por tener un candidato fuerte propio. La Registraduría confirmó que hay 14 fórmulas inscritas para la primera vuelta del 31 de mayo, mientras que ambos partidos llegaron a esta etapa sin una candidatura propia consolidada y con discusiones internas sobre a quién respaldar. Eso ha vuelto su apoyo especialmente atractivo para varias campañas.

No es nostalgia: es estructura

El error más común es explicar su importancia solo por la historia. Sí, importa que sean los dos partidos más antiguos del país: el Liberal se estructuró en 1848 y el Conservador en 1849. Pero lo decisivo no es el recuerdo del bipartidismo, sino lo que quedó de él: redes regionales, directorios, liderazgos locales y una capacidad de intermediación que todavía cuenta en elecciones nacionales. En Colombia, esos partidos ayudaron a organizar la política durante más de un siglo y dejaron una presencia territorial que otros movimientos más recientes no siempre tienen.

¿Qué le dan hoy a un candidato?

Su valor actual no está tanto en el símbolo del aval como en lo que arrastran detrás. Un respaldo liberal o conservador puede significar acceso a dirigentes regionales, congresistas, operadores políticos, testigos electorales y canales locales de movilización. Eso no garantiza una victoria, pero sí puede volver más competitiva una campaña, sobre todo en departamentos donde el voto sigue pasando por estructuras partidistas y no solo por opinión pública o redes sociales. La idea de “maquinaria” suele usarse como muletilla, pero en este caso lo que describe es una infraestructura política real: gente, organización y capacidad de mover apoyos en el territorio.

También pesan por lo que viene después

Su importancia no termina el día de las elecciones. En Colombia, un candidato puede ganar la Presidencia y aun así llegar débil al Congreso. Ahí es donde estos partidos vuelven a pesar. Un análisis de Razón Pública sobre el nuevo mapa legislativo señala que el 51,5 % del Congreso todavía no estaba alineado con una candidatura presidencial y que, dentro de ese bloque, se destacaban justamente el Partido Liberal con 41 curules y el Partido Conservador con 28. La conclusión es bastante práctica: quien logre atraerlos no solo mejora su campaña, también mejora su punto de partida para gobernar.

No mandan como antes, pero ignorarlos sería un error

Ahora bien, tampoco conviene exagerar. Liberalismo y conservatismo ya no ordenan el voto nacional como en otras décadas. Cambio resumió bien esa situación: conservaron una presencia importante en el Congreso, pero su influencia electoral ya no es la misma y ambos llegan a esta carrera atravesados por divisiones internas. Eso significa que su respaldo vale, pero no baja limpio ni automático. Un jefe partidista puede anunciar una inclinación; otra cosa es que todos sus congresistas, clanes regionales y sectores internos se muevan en la misma dirección.

Por eso su apoyo sigue siendo tan importante para los candidatos presidenciales. No porque por sí solo defina la elección, ni porque esos partidos sigan siendo los dueños del sistema, sino porque todavía funcionan como bisagras. Pueden sumar estructura donde una campaña no la tiene, abrir puertas en regiones clave y, sobre todo, mandar una señal de gobernabilidad en un momento en que el mapa político está más fragmentado. En una presidencial tan abierta, eso no es un detalle menor: a veces no decide quién entra al tarjetón, pero sí ayuda a decidir quién puede convertir una candidatura en un gobierno. 

 

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