El narcotráfico es un viejo enemigo que no se resigna a desaparecer. Un mal en las entrañas de Colombia que de a pocos vuelve a tomar importancia, como sucedió hace unas décadas. El fiscal Néstor Humberto Martínez en una alocución nacional expresó su preocupacion con el tema, asegurando que la estabilidad del país depende de la forma como el estado enfrente el problema. Y usó una frase memorable.
“Ha revivido un enemigo en Colombia: el narcotráfico. Es necesario refundar la política antidrogas, o vamos a perder la estabilidad institucional. Es un imperativo ético, político, económico y de instinto de conservación”
https://twitter.com/FiscaliaCol/status/987141779995668480
No fue el único. Recientemente el general Alberto José Mejía aseguró en una entrevista radial que si no se eliminan los cultivos de coca de manera definitiva, es imposible que haya una paz estable en Colombia.
Esas aseveraciones que muchos consideran extremistas, traen a la memoria colectiva esa época nefasta para el país, en la que reinaba la droga. Terrorismo, guerra de mafias, atentados a diestra y siniestra, sicarios, secuestros, asesinatos y la cultura mafiosa en la que ganaba el dinero fácil.
Los daños causados por el narcotráfico fueron muchos, como la creación de bandas criminales, grupos armados, zonas enteras en las que el estado tenía poca o ninguna autoridad respecto a un capo o un cartel. A esto se suma un estigma internacional del que apenas estamos desligándonos: "Colombia es un país de narcos, droga y adictos, lleno de criminales, que infectaba con cocaína a todo el mundo".
Por todo eso es que preocupan los hechos recientes. No es que el negocio de las drogas hubiera terminado, de hecho en estos últimos 20 años ha sido rentable para la guerrilla y los paramilitares, que financiaban de esta forma sus acciones. También se conocen casos como el de Jairo Humberto Carmona Giraldo, alias 'Mono', que en 30 años traficó con cocaína manteniendo un perfil bajo, dando apariencia de empresario y hombre de familia, hasta que fue capturado en el 2016.
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Tras la firma del acuerdo de paz con las Farc se difundió la creencia popular de que la lucha contra el narcotráfico empezaría a rendir sus frutos. Pero cada vez salen más casos a la vista que preocupan a las autoridades.
Casos como el de Jesús Santrich, líder del partido de la Farc, capturado por cargos de narcotráfico y con serias posibilidades de terminar extraditado. De igual forma, se sabe que alias 'Guacho', uno de los hombres más buscados en el país, y en Ecuador, se lucra de las exitosas ganancias del cultivo y procesamiento de coca en Nariño y gran parte del suroccidente colombiano.
En ambos casos estaría involucrado el Cartel de Sinaloa, una de las organizaciones más poderosas en el mundo, encargada de distribuir droga a Estados Unidos, Europa y Asia. De hecho, recientemente el fiscal Martínez aseguró que el grupo de 'Guacho' es el brazo armado del cartel mexicano que fue liderado durante años por el 'Chapo' Guzmán.
El Clan del Golfo, el ELN y otros grupos también se dedican a esta actividad en diferentes partes del territorio nacional, dejando a su paso enfrentamientos, asesinatos, atentados, secuestros y venganzas personales. Las miles de hectáreas de cultivos de coca que no han sido herradicadas, sustituidas o fumigadas son su mina de oro blanco.
Colombia vuelve encontrarse con este enemigo que sin duda deberá enfrentar el próximo presidente del país. Cada candidato tiene sus posturas. Mientras unos se centrar en atacar el negocio por medio de erradicación y sustitución obligatoria de cultivos, otros optan por un proceso voluntario.
https://twitter.com/IvanDuque/status/987408233924104193
https://twitter.com/DeLaCalleHum/status/968244793733083139
https://twitter.com/German_Vargas/status/967486518506983424
El narcotráfico sigue siendo un enemigo incansable. Tras años y años de lucha, las autoridades temen que el problema vuelva a tomar fuerza, que las políticas y medidas tomadas no sean suficientes. Mientras tanto, los colombianos intentan vivir una paz que se debilita porque el crimen se sigue alimentando del dinero de las drogas. ¿Podrá Colombia librarse de ese mal?
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