Hoy me sorprendí al ver que Óscar Figueroa, medallista de oro colombiano en los juegos de Río 2016, está el ojo de la opinión pública por cuenta de una publicación de un grupo de hackers rusos, Fancy Bear, los mismos que dieron a conocer los correos secretos de Hillary Clinton.
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Recorriendo las redes sociales me encontré con el siguiente titular: “Medallista de oro Óscar Figueroa, sospechoso en caso de dopaje”. Ante esto, un breve rastreo de medios confirmaba la noticia: “Hackers rusos señalan al pesista Óscar Figueroa de haberse dopado”. ¿Cómo pudo ser esto? ¿Uno de los deportistas más admirados en el país fue capaz de doparse?
No señores. En ningún momento los de Fancy Bears’ demuestran que Óscar se dopó. Se trata de titulares inflados de los hackers y los medios, que incluso se pueden considerar malintencionados; su único objetivo es atraer a miles de lectores, quienes se creen el cuento tan solo con leer el título. Sin duda un acto irresponsable que afectará la imagen del pesista.
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Lo que en verdad dicen los informes revelados es que efectivamente el colombiano consumió Dexametasona, un medicamento prohibido por la Agencia Mundial Antidopaje, pero lo hizo con autorización de los organismos competentes. Además, lo hizo en enero de este año, siete meses antes de los Juegos Olímpicos, y mientras se recuperaba de una operación por una hernia discal. Esto se ve claramente en el documento publicado por los hackers.
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Fancy Bears es un grupo de Hackers famoso, entre otras cosas, por ser fundamentales para las investigaciones antidoping en las últimas justas. En total son seis listas dadas a conocer, y en la última aparece el pesista antioqueño. Entre los deportistas que aparecen allí están las hermanas Williams, Rafael Nadal y la gimnasta Simone Biles, quien logró cinco oros en Río.
Entre los documentos, Biles aparece como positivo en tres pruebas antidoping mientras competía en Brasil. Sin embargo, la mayoría de los archivos de otros deportistas publicados, entre ellos Figueroa, las Williams y Nadal, son autorizaciones, mas no resultados positivos al test. Incluso, casi todos datan de fechas lejanas a Río 2016.
Pero muy pocos medios comentan esto. Al contrario, tan solo vieron el nombre del colombiano en la lista, y de inmediato cuestionaron la limpieza del triunfo de Figueroa.
Tanta fue la presión provocada por el afán de generar más clics en una nota, que el mismo pugilista tuvo que salir a desmentir los rumores: “La Dexametasona no es una sustancia de dopaje sino de control. Hay un documento antes del 12 de enero firmado por mis médicos y hacen la previa autorización con el Comité Olímpico Internacional y la Federación Internacional de Halterofilia para poder llegar a Río luego de los dolores que tuve en mi espalda. Efectivamente se me da la autorización”, dijo en Caracol Radio.
Tanta fue la presión provocada por el afán de generar más clics en una nota, que el mismo pugilista tuvo que salir a desmentir los rumores: “La Dexametasona no es una sustancia de dopaje sino de control. Hay un documento antes del 12 de enero firmado por mis médicos y hacen la previa autorización con el Comité Olímpico Internacional y la Federación Internacional de Halterofilia para poder llegar a Río luego de los dolores que tuve en mi espalda. Efectivamente se me da la autorización”, dijo en Caracol Radio.
