Filomena y su marido, Augusto Alzate, acompañados de Mina, están almorzando en su nueva casa en Medellín, situada en un lugar que con los días no los convence por estar habitado de “zambos alzaos porque tienen cuatro riales”; de “las jetimoradas de la esquina, a quienes se les ve el zambo a leguas”; de “la Teresita, tan merecida, hija de una vieja vagamunda”, etc.
Quien así habla es la tal Filomena, aburridísima en el barrio. ¿A qué se refería? A su única aspiración: irse a vivir a Bogotá, como le comenta a Mina: “¡Si yo le vivo diciendo a este [el marido] que lo que debemos hacer es irnos pa Bogotá!... ¡Me dice misiá Chepa que esa sí es la tierra pa disfrutarse y ganar harta plata en cualesquier cosa! Pero este no: ¡le parece que si no es aquí, no hay vida! Pues yo, cuando menos lo piensen, me les voy”. ¡Avemaría!
La escena, en la maravillosa novela Frutos de mi tierra (1896), del escritor antioqueño Tomás Carrasquilla, recoge lo que muchos paisas y colombianos han deseado y desean: emigrar a Bogotá en busca de un mejor futuro. Es que la capital, por su tamaño, ser el centro del poder económico y político, estar en permanente crecimiento y registrar continuas situaciones susceptibles de “monetizarse”, muestra aún no pocas oportunidades (digo “aún” porque si los estalinistas del siglo 21 ganan en 2022, las oportunidades pasan a mejor vida), de las cuales me refiero a cinco con las que alguien, si tiene las condiciones y conexiones adecuadas, puede lograr el éxito anhelado:
Asesoría en lo jurídico. En Bogotá –como en el resto del país–, a diario hay cohechos, trampas, hurtos, violencia intrafamiliar, atracos, desviación de fondos, homicidios, abusos de confianza, manipulación de testigos, sobornos, conciertos para delinquir, etc., con infinidad de detenidos y procesados, ¡y las oficinas de abogados no dan abasto!. ¿Qué tal, entonces, montar una buena cadena de juristas para acusar a la Fiscalía de falta de pruebas o buscar que a nuestros asistidos se les decrete la libertad inmediata, la casa por cárcel o la preclusión de las investigaciones? ¡Sería un negociazo!
Asesoría en lo icónico. Es decir, lo de la imagen individual de personas deseosas de lograr impacto, reconocimiento y poder. ¡Un negocio redondo! Nuestra empresa les ofrecerá soporte en la expresión oral (ejemplo: cuándo usar un tono angelical, al estilo de la representante Ángela María Robledo, y a la vez ser incendiarios), en la expresión verbal (ejemplos: cuándo emplear términos como “chimba”, al estilo del exvicepresidente Germán Vargas Lleras, o tutear al periodista, al estilo Petro), y en la expresión corporal (ejemplo: cuándo rascarse en público la zona púbica como muestra del derecho al libre desarrollo de la personalidad, según el finado Carlos Gaviria). Todo, de enorme valor para la imagen de quienes salen por televisión, YouTube, redes, y dan discursos, arengas, clases, sermones…
Asesoría en lo mediático. Otra idea es ofrecer asesoría para lograr unas insuperables actuaciones en los medios. Por supuesto que nuestros clientes aprenderán a desempeñarse en emisoras de radio cuando los llamen a entrevistas. Si lo hacen de “La W”, podrían valerse de un formato tipo Roy Barreras, el célebre ‘cenador’ todero, del cual va un ejemplo: “Un cordial saludo para ti Julito, para Juan Pablito, Yamicito, Felixito, las lindas chicas de la mesa y para todos los oyentes y las oyentas dentro y fuera de América”. Igualmente la asesoría ayudará a que los clientes tengan claro cuándo contestarle a una periodista: “Tú me encantas, pero tu pregunta me desencanta”. Y, así, muchos otros recursos profesionales.
Asesoría en lo escénico. En esta cuarta posibilidad de negocio nos centramos en aspectos de vital importancia para quienes buscan fama y admiración en manifestaciones, plantones, cacerolazos, grupos de discusión, foros, debates, asambleas. Gracias a nuestro “coach escénico individualizado” (CEI), aprenderán cuándo y cómo lanzar el computador personal contra un colega en el Congreso de la República, ahorcar suavemente con la correa a un expositor uribista en la Universidad de los Andes (dirigida ahora por Alejandro Gaviria), ordenar cordialmente la quema del Icetex en una asamblea estudiantil sin que nadie se oponga, o desnudar los senos tatuados con la cara del che Guevara.
Asesoría en lo relacionístico. Esta última opción de negocio consiste en la “gerencia polivalente” de contactos con famosas y famosos de la política, el gobierno, el periodismo, la cultura, la farándula, la diplomacia, la empresa, algún cartel, etc., de interés para los asesorados. Ofreceríamos “encuentros de complexión estético-crítica” (¡uao!) con referentes del “pensamiento antifascista actual” como La Mencha, María Jimena Duzán, Epa Colombia, Claudia López, El Doctor Krápula, Gustavo Petro, Mafe Carrascal, Piedad Bonnett, Timo, Esperanza Gómez, Matador, Vladdo y otros íconos de la intelectualidad criolla.
Intentémoslo. Lo peor que puede pasarnos es tener que decir no en más de un caso.
INFLEXIÓN. Sin embargo, el mejor “negocio” en estos días tan especiales es pasarlos con quienes nos hablan en el corazón, estén o no estén.
