Unas de cal y otra de arena

Sáb, 21/12/2019 - 12:04
El 2019 nos reveló la nueva sociedad que se configura en todo el mundo. Una que manifiesta sus inconformidades, que no come cuento y que exige cambios. Los líderes y q

El 2019 nos reveló la nueva sociedad que se configura en todo el mundo. Una que manifiesta sus inconformidades, que no come cuento y que exige cambios. Los líderes y quienes hacemos parte del servicio público debemos entender que a lo largo de la historia ha habido puntos de inflexión y somos los llamados a recoger las peticiones ciudadanas para avanzar en la dirección correcta, sin caer en los peligrosos populismos del siglo XXI. Durante mi labor legislativa he venido denunciando los abusos que cometen algunos de los sectores e industrias más poderosas de Colombia como los bancos con las elevadas tarifas de los servicios financieros y las farmacéuticas con los altísimos sobrecostos de los medicamentos.

Dadas mis convicciones, mi trabajo en defensa del bolsillo de los ciudadanos y porque entiendo la coyuntura actual del país, esta semana decidí salirme del debate de la Reforma Tributaria que discutíamos en el Congreso y no votar el proyecto de ley. La razón fue una muy concreta: la aprobación de una gabela millonaria a la industria farmacéutica. No acepto que se le haya dado una exención a un sector que está en bonanza, pero que además ha abusado del consumidor y ha sido sancionado. Este ‘regalo’ a la industria farmacéutica les costará a todos los colombianos 380 mil millones de pesos al año.

Técnicamente el artículo 11 de la reforma plantea cambiar la denominación de los medicamentos de excluidos a excentos de IVA, es decir, que las farmacéuticas podrán restar el IVA que hayan pagado en insumos y servicios para producir sus medicamentos del valor total de sus impuestos. Quienes apoyan esta medida señalan que el objetivo es ayudar a la industria nacional y que el beneficio tributario se verá reflejado en una reducción de los costos de los medicamentos para el consumidor. Sin embargo, esto en la práctica no es así y explico por qué.

Del top 20 de empresas farmacéuticas en Colombia, es decir, las de mayor producción y ventas, 15 son extranjeras y 5 colombianas, donde estas últimas tienen el 12% del mercado. Si se mira con lupa, nos encontramos que los dueños de las compañías nacionales terminan siendo multinacionales como pasó con las antes colombianas Genfar y Lafrancol que ahora son propiedad de la francesa Sanofi y de la estadounidense Abbott, respectivamente. Siguiendo con las cifras, el 51% del mercado farmacéutico colombiano se concentra en sólo 9 empresas que tuvieron ventas de más de 1.867 millones de dólares, es decir, más de 6,2 billones de pesos. De estas 9 empresas, 8 son multinacionales y sólo una -en teoría- es nacional.

En conclusión, los $380 mil millones que se van a ahorrar estas compañías en su enorme mayoría se quedará en manos de las multinacionales. Si lo que pretendían era extenderle una mano a la industria nacional, lo hubieran podido hacer con otros sectores que lo necesitan muchísimo más como el rural o el educativo.

Ahora bien, tampoco hay garantía que esta gabela termine por reducir los precios de los medicamentos para el consumidor final. En el año 2013 realicé un debate de control político sobre el desmesurado incremento de precios en distintas industrias, entre ellas la farmacéutica. Demostramos que en Colombia, estas compañías cobraban por un medicamento hasta un 800% más que en países como Francia y hasta un 300% más que en países como Nicaragua.

Debemos reconocer que los gobiernos han tomado medidas importantes como la regulación de precios realizada por el ex ministro de Salud, Alejandro Gaviria, y continuada por el actual ministro, Juan Pablo Uribe. Sin embargo, el periodista Juan Gossaín y nosotros mismos constatamos que aún se siguen presentando sobreprecios de 1.000% como lo revelamos en una columna para este mismo medio (Las pastillas caras, ¿y el valor de la vida qué? https://www.kienyke.com/kien-escribe/las-pastillas-caras-y-el-valor-de-la-vida-que-opinion-de-david-barguil). Muestra de lo anterior es que en agosto la Superintendencia de Industria y Comercio le impuso una multa por más de $82 millones a Pfizer por cobros exagerados que en algunos casos superaban en 650% el valor permitido y, más recientemente, la Procuraduría reveló que hay laboratorios que venden hasta un 11.668% más caro el anticancerígeno Kaxel.

Como lo vemos, los abusos en este sector están a la orden del día y por ello realizaré un nuevo debate de control político en el semestre entrante para desenmascararlos y verificar si baja o no el precio de los medicamentos. Lo que el Congreso hizo vergonzosamente fue darle un regalazo de navidad a uno de los sectores que más ha abusado de los consumidores.

Para terminar, quiero resaltar algo muy positivo que se aprobó en la reforma tributaria. Logramos que los diferentes partidos políticos apoyaran, una vez más, mi propuesta para que los bancos paguen una sobretasa de 4 puntos en el impuesto de renta. Como algunos lo recuerdan, en la ley de financiamiento del año pasado di la pelea para que esta propuesta saliera adelante, demostrando que en los años más recientes el sector financiero creció cuatro veces por encima del PIB y en el último año sus utilidades aumentaron en un 30%. Dado que les ha ido tan bien es justo que contribuyan a su país pagando más impuestos.

La doble buena noticia es que esta vez, a diferencia del año anterior, la sobretasa a los bancos tuvo el aval del gobierno, es decir, fuimos respaldados por el mismo ejecutivo que se dio cuenta que un sector tan poderoso y en bonanza puede meterse la mano al bolsillo en beneficio de todos los colombianos. Además, como lo anuncié recientemente, establecimos que los más de 2 billones de pesos que se recaudarán serán destinados a construir la red terciaria del país, conectando y trayendo progreso a las regiones más apartadas, dándole acceso a esas personas que viven en la Colombia profunda, motivando la creación de nuevas empresas y dinamizando la economía.

Algunas son de cal y otras de arena. Gracias a los colombianos por seguir nuestra labor. En el 2020 seguiremos luchando por defender sus intereses, siempre de cara a la gente. ¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo!

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