KienyKe (KyK): Deisy, ¿cuál es su historia? También para que las personas comprendan la dimensión de la lucha que usted ha emprendido durante los últimos 20 años.
Deisy Guanaro (D.G.): Soy Deisy Guanaro, soy una de las miles de víctimas. Yo siempre digo que soy una de las sobrevivientes de la tragedia del reclutamiento de los 18.677 niños que fuimos secuestrados, porque para mí no cabe la palabra reclutamiento.
Yo digo 18.677 víctimas porque eso fue lo que, según la JEP (Jurisdicción Especial para la Paz), ocurrió en la guerrilla de las Farc, pero para mí ese número es mucho más alto.
Yo llevo muchos años en el activismo, desde el anonimato, por las víctimas de Colombia, por las personas que sufrimos en carne propia la violencia del país. Fui una niña secuestrada a la edad de 10 años. Iba a cumplir 11 años cuando la guerrilla de las Farc me secuestra, me rapta de los brazos de mi madre en el Casanare.
KyK: ¿Cómo ha visto el tema de seguridad de lo que ha venido pasando con este gobierno? Principalmente desde los enfoques de reparación y seguridad en los territorios.
D.G.: La seguridad del país retrocedió 20 años o tal vez más. Ahorita, en los municipios donde por lo menos para mí se había desterrado y se había desaparecido las Farc y el ELN, estos municipios están totalmente azotados por la violencia.
La población civil está bajo el mando del ELN y de las disidencias de las Farc. Son personas que no son libres. Para mí se llama un secuestro colectivo en estos municipios tan alejados del territorio nacional.
Las veredas están totalmente secuestradas por estos grupos armados. Yo lo digo porque tengo conocimiento propio, por mi familia, porque mi familia es de territorio, de estos municipios tan abandonados por el Estado y que ahora no pueden ni siquiera tener una simple comunicación conmigo, por miedo, porque están bajo el secuestro colectivo de estos grupos armados.
Todo por una paz total que este gobierno de Gustavo Petro le dio tantas concesiones a los grupos criminales y lo único que ha hecho con esta nefasta paz total es empoderar a los victimarios y dejar totalmente desprotegida a nuestra población civil.
KyK: Desafortunadamente pasó la historia de que a los 10, 11 años fue secuestrada. Posteriormente, ¿cuántos años estuvo bajo el poder de la guerrilla?
D.G.: A mí me secuestran cuando iba a cumplir 11 años. Duré allí prácticamente dos años. A mí me rescata el Ejército cuando tenía 12 años, ya iba a cumplir 13 años, en un combate, porque me pusieron como escudo humano junto con otros niños de 12 y 11 años.
Por supuesto, yo fui la única que salió viva de este combate y el Ejército me rescata siendo una niña de 12 años.
Llego a Bienestar Familiar y ahí es donde termino de formarme hasta mi mayoría de edad. Pero en esos dos años que estuve secuestrada fue un mundo de tortura, de abusos y de violencia de todas las maneras posibles.
Yo fui violentada psicológicamente, fui violentada físicamente, pero sobre todo fui abusada y sometida a los más grandes abusos sexuales por parte de las Farc, de estos comandantes. Múltiples vejámenes de lesa humanidad.
KyK: Y justamente son esos vejámenes los que hoy le permiten alzar la voz. ¿Cuáles han sido sus críticas al proceso de paz?
D.G.: Pues mira, el proceso de paz sí, efectivamente obtuvieron paz, pero los victimarios, no las víctimas de ninguna manera. El proceso de paz no ha servido sino para lavarle los crímenes de lesa humanidad a las Farc.
El proceso de paz no cumple con nada de lo que se estipuló en el marco del acuerdo en La Habana. Supuestamente las víctimas éramos el centro del acuerdo y eso no se cumplió para nada.
Las víctimas no hemos sido reparadas, no somos escuchadas, no tenemos verdad completa. Y los victimarios, al contrario, fueron premiados con curules gratis en el Congreso. Fueron premiados con un tribunal que se les hizo a su imagen y semejanza para juzgar sus propios crímenes.
Estos señores de las Farc, yo les digo señores por no decirles pedófilos, porque para mí son pedófilos, lo único que han hecho es disfrutar de impunidad, seguir burlándose de las víctimas y amenazarnos, porque las víctimas que logramos tener un espacio en un medio de comunicación y denunciar estos crímenes somos amenazadas de muerte.
Yo, la verdad, nunca estuve de acuerdo con este nefasto proceso de paz. Más sin embargo, en el plebiscito ganamos por el no y aun así impusieron este proceso. Guardaba la esperanza de que las víctimas fuéramos reparadas, pero no fue así.
Cada día y cada año que pasa vemos cuánta impunidad le dieron a las Farc y cuántas humillaciones sufrimos las víctimas actualmente en Colombia.
KyK: ¿Cuál es la reacción al ver al secretariado de las Farc en el Congreso?
D.G.: Pues yo lo que siento es tristeza, una desilusión. ¿En qué momento de la historia de Colombia nos transformaron nuestros valores? Que los peores criminales de este país, violadores de niños, violadores de todos los derechos humanos, sean los buenos.
Y ahora se ha llegado al límite de toda burla, de toda humillación a las víctimas. Es ver a Sandra Ramírez como vicepresidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado de Colombia. Eso ya es una burla absoluta. Eso es una aberración. Eso es una provocación a las víctimas.
Mire, yo soy una de las mujeres que ha denunciado a Sandra Ramírez con nombre propio y que no solo la he denunciado en los medios de comunicación, sino que ya fui a la Jurisdicción Especial para la Paz frente a la magistrada Lily Rueda del macrocaso 07 y conté mi verdad.
Me estigmaticé porque esas audiencias lo torturan emocionalmente. Estuve ocho horas sentada frente a un micrófono, viendo a las magistradas, llorando, desgarrando mi alma y contando todos los detalles de cómo me abusaron, cómo me torturaron y cómo fui víctima de esta senadora.
Cómo me disfrazó con ropa interior para adultas, de color negro, que nunca se me va a olvidar, y me obligó a desfilar frente a comandantes del secretariado. Y en una de esas ocasiones fui violada brutalmente por Pablo Catatumbo.
Y verla hoy, la mujer que me desgració la vida, como la gran defensora de los derechos humanos, es un despropósito absoluto.
Esto no lo podemos pasar en Colombia. Eso puede que para cualquier colombiano que no haya sufrido el conflicto en carne propia dirá: "No, pues es que hay que pasar la página". Pero resulta y pasa que aquí hay víctimas que nos dañaron y nos dañaron para siempre.
KyK: Inicialmente esta comisión está para escuchar y promover los derechos humanos. ¿La han escuchado?
D.G.: Esa comisión, por lo menos a mí, jamás me ha llamado. Pero ahora Sandra Ramírez es la vicepresidenta de defender los derechos humanos.
Yo sí le diría que se pronuncie para que nos defienda a las mujeres que la estamos denunciando, porque estamos siendo hostigadas, amenazadas de muerte.
Esto es una vergüenza. Es una humillación. No solo pisotean nuestro dolor, sino la memoria de 18.677 niños y niñas que fuimos secuestrados.
KyK: ¿Cuál es el camino para las víctimas ahora?
D.G.: Las víctimas en Colombia han sido seleccionadas, politizadas. Las víctimas de las Farc no somos escuchadas, no le servimos al relato.
Mientras la JEP siga así, nosotros, las víctimas de las Farc, nunca vamos a tener derecho a lo que estamos pidiendo: una justicia justa, una verdad completa y una reparación digna.
KyK: Finalmente, ¿cuál es su llamado?
D.G.: Mi llamado es a las instituciones: que no vean solo una cara de la moneda. En Colombia hay 9 millones de víctimas, pero muchas somos víctimas de las Farc.
A mí no solo me robaron mi infancia. Me mataron a mis tres hermanos, me mataron a mi hermana y la tiraron al río Pauto.
Me secuestran a los 10 años y me someten a los más grandes abusos que puede sufrir una niña.
Cuando a mí las Farc me reclutan, lo primero que hacen es cogerme, abrirme las piernas e introducirme un dispositivo de planificación a la fuerza en un útero de una niña. Me torturaron con ese procedimiento.
Y después de eso, a mis 10 años, cuando no soportaba el dolor, me abusó un hombre de 50 años.
Me desgarraron no solo mi útero, sino me desgarraron el alma.
Yo le hago un llamado a la justicia: no nos humillen más, no nos pisoteen más. Las víctimas merecemos respeto. Nosotros llevamos la memoria histórica de la guerra en Colombia.
