Una imagen publicada por Donald Trump en Truth Social mostró un mapa en el que Canadá, Groenlandia y Venezuela aparecen cubiertos por la bandera de Estados Unidos. No fue un anuncio oficial ni un documento de política exterior, pero el gesto volvió a poner sobre la mesa una vieja y poderosa idea: la Doctrina Monroe, esa fórmula que Washington ha invocado, una y otra vez, para hablar de la relación que debe tener con la región.
La imagen como señal, en un momento de tensiones reales
El tema Groenlandia ya venía calentándose, y es que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, pidió “calma” y habló de “histeria” ante la reacción europea por la posible intervención estadounidense.
En ese clima, un mapa “ampliado” no cambia fronteras, pero sí puede mover conversaciones. Es propaganda, sí, pero también es una forma de marcar el tono: hacia Europa, hacia la OTAN y hacia la audiencia interna que entiende la política exterior como un pulso de fuerza.
¿Qué fue la Doctrina Monroe?
La Doctrina Monroe nació el 2 de diciembre de 1823, en el mensaje anual al Congreso del presidente James Monroe. La idea central era advertir a las potencias europeas que no habría tolerancia frente a nuevos intentos de colonización o de control político en el hemisferio.
Con el tiempo, la frase “América para los americanos” se volvió el atajo popular. El problema es la ambigüedad: para muchos en inglés, “America” se lee como Estados Unidos; en español suele entenderse como el continente. Ese detalle, pequeño pero clave, ayuda a explicar por qué la doctrina terminó sirviendo como argumento de primacía estadounidense.
De “no intervención europea” a “zona de influencia”
El Departamento de Estado suele resumir la doctrina en tres ejes: esferas separadas entre Europa y América, no colonización y no intervención.
Pero la historia muestra otra cosa: la interpretación fue cambiando y, a ratos, se volvió más agresiva. El giro más citado es el Corolario Roosevelt (1904), cuando Theodore Roosevelt planteó que Estados Unidos podía ejercer un “poder de policía internacional” en “casos flagrantes” del hemisferio. Eso terminó funcionando como justificación para intervenciones en varios países de la región.
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“Monroe” versión 2026: redes, IA y diplomacia acelerada
Hoy la política exterior también se hace con imágenes virales. Un mapa alterado, hecho para provocar, condensa un mensaje en segundos y obliga a otros gobiernos a responder, así sea para desmentir o bajar la tensión.
Además, el símbolo viene siendo reactivado desde Washington: en diciembre de 2025, la Casa Blanca publicó un mensaje conmemorativo sobre la Doctrina Monroe en clave de seguridad y soberanía.
