Con lista cerrada para el Senado de la República, el Centro Democrático no solo compite por votos: compite por puestos. En ese formato, el elector marca el logo y las curules se asignan por orden interno. Por eso el dato clave de la lista oficial de 64 candidatos no es sólo cuántos repiten, sino dónde quedaron ubicados.
¿Por qué el número manda en una lista cerrada?
En una lista cerrada, el orden funciona como “fila de entrada”: si el partido logra una, dos o más curules, entran primero los puestos superiores. Esa mecánica vuelve decisiva la arquitectura de la lista: quiénes ocupan el tramo alto suelen ser, de facto, los nombres más protegidos frente a una votación insuficiente.
En el caso del CD, la parte alta combina figuras ya conocidas con una mezcla de nuevas apuestas, pero con una característica nítida: el partido pone a buena parte de sus actuales congresistas en zona de ventaja.
Índice de repitentes: 13 de 64 ya son congresistas
Del total de 64 nombres, 13 ya están hoy en el Congreso (incumbentes). Eso equivale a un 20,3 % de la lista.
- Senadores actuales incluidos (7): María Angélica Guerra López, Josué Alirio Barrera Rodríguez, Enrique Cabrales Baquero, José Vicente Carreño Castro, Honorio Miguel Henríquez Pinedo, Carlos Manuel Meisel Vergara, Esteban Quintero Cardona.
- Representantes actuales incluidos (6): Andrés Eduardo Forero Molina, Hernán Darío Cadavid Márquez, Juan Fernando Espinal Ramírez, Christian Munir Garcés Aljure, Óscar Leonardo Villamizar Meneses, Holmes Echeverría de la Rosa.
Ese es el “índice” básico de repitentes: 13/64. Pero el dato se vuelve más político cuando se mira la ubicación.
Concentración arriba: el CD “blindó” a sus incumbentes
El orden elegido sugiere una estrategia clara: los repitentes están cargados en la parte alta.
- En el Top 10 de la lista hay 6 incumbentes (60%).
- En el Top 15 hay 11 incumbentes (73,3%).
- Si el corte mediático fuera el “Top 25”, quedarían 12 incumbentes (48%), porque uno de los 13 aparece más abajo.
En otras palabras: aunque los incumbentes son una quinta parte de toda la lista, su presencia pesa mucho más en los primeros puestos, donde realmente se decide quién entra si el partido logra pocas curules.
¿Quiénes son los “atornillados”?
Dentro del bloque de repitentes, hay un subgrupo que no solo está en ejercicio hoy, sino que ya acumula varios ciclos en el Congreso. Estos nombres suelen tener una ventaja comparativa: un piso de votos más predecible (dado a que tienen una red territorial, reconocimiento y estructura política) que reduce la incertidumbre electoral en una lista cerrada.
Los candidatos con trayectoría de 2 o más períodos legislativos, son 8 de los 13 incumbentes: Forero, Garcés, Espinal, Villamizar, Meisel, Cabrales, Carreño y Henríquez. Eso equivale a un 12,5 % de toda la lista (8/64) y a un 61,5 % dentro del bloque de incumbentes (8/13).
Y con un estándar más estricto de permanencia (tres periodos) solo uno queda sin matices por duración: Honorio Henríquez, que figura como senador desde 2014. El resto está en el umbral de dos periodos, que es frecuente en la dinámica legislativa.
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Las ausencias: seis senadores actuales no van en esta lista al Senado
De los senadores actuales” seis no aparecen en esta nueva carrera al Senado: María Fernanda Cabal, Paola Andrea Holguín Moreno, Yenny Rozo Zambrano, Paloma Valencia Laserna, Andrés Felipe Guerra Hoyos y Ciro Alejandro Ramírez Cortés.
La lectura aquí no es única, porque una ausencia en la lista no significa necesariamente salida de la política. En este tipo de reacomodos suelen pesar motivos como: aspiraciones presidenciales, apuestas por otros escenarios electorales, decisiones de partido sobre dónde ubicar liderazgos, o movimientos de carrera (por ejemplo, quienes están en Cámara y pasan a Senado, o quienes prefieren mantenerse en su circuito regional en lugar de competir en una lista nacional cerrada).
Además, la lista incluye a Álvaro Uribe Vélez en el puesto 25, un movimiento que, por el tipo de lista, funciona también como señal interna y de marca electoral.
La composición deja una conclusión simple: el CD combina renovación nominal con una decisión estructural de lista cerrada: la reelección no solo existe, está priorizada en el orden. El “índice de repitentes” (20,3%) subestima su peso real, porque la mayoría está ubicada donde se define la entrada efectiva al Senado. Si el partido logra pocas curules, el orden vuelve la lista más conservadora; si logra muchas, el tramo medio y bajo abre espacio a nuevas caras. En una lista cerrada, esa diferencia no es un detalle: es el modelo de poder interno que el partido está poniendo a competir en 2026.
