Este viernes el presidente estadounidense Donald Trump anunció que no certificará el acuerdo nuclear con Irán y en cambio lo enviará a revisión en el Congreso de su país.
"Hoy estoy anunciando nuestra estrategia junto con varios pasos importantes que estamos tomando para enfrentar las acciones hostiles del régimen iraní y asegurar que Irán nunca, y quiero decir nunca, obtenga un arma nuclear". Además indicó que las agresiones aumentaron desde que se firmó el tratado en 2015.
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El acuerdo conocido como el Plan de Acción Conjunto y Completo fue negociado por Irán con los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU donde la comunidad internacional retira las sanciones económicas, permitiendo a este país convertirse poco a poco en una potencia en la región siempre y cuando Irán garantice que el programa de energía nuclear es totalmente pacífico.
A pesar de que hasta el momento se ha certificado que Irán cumple con lo pactado, la decisión del mandatario estadounidense corresponde a una de sus prioridades de campaña que era "desmantelar este acuerdo desastroso", por lo que solicitó al congreso "marcar con lineas rojas" el proceder de este país."Si Irán cruza alguna de estas líneas rojas, las sanciones vuelven inmediatamente a aplicarse", indicó el secretario de Estado, Rex Tillerson.
Según la Casa Blanca,"no seguiremos por un camino cuya conclusión es más violencia". Sin embargo, esta decisión no significa una retirada estadounidense del acuerdo que congela el programa nuclear de Irán, lo que se busca es una evaluación de la política estadounidense hacia Teherán.
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Por su parte, una fuente de la cancillería iraní señaló que "la República Islámica de Irán está determinada a mantener y desarrollar sus capacidades defensivas y de seguridad y en este camino sólo presta atención a las consideraciones de seguridad nacional y los intereses de la nación iraní”.
El pronunciamiento de Trump se hace oficial en este momento porque, de acuerdo con una ley estadounidense, el presidente debe "certificar" o no ante el Congreso cada 90 días que Teherán respeta el acuerdo y que éste es del interés de Estados Unidos. Ahora, la decisión de "no certificación" da a los senadores 60 días para decidir si vuelven a imponer las sanciones levantadas en 2015 en el marco del pacto.
