Dos encuestas presidenciales del mismo día: qué confirman sobre 2026

Sáb, 28/02/2026 - 08:43
Dos encuestas publicadas el mismo día coinciden en los punteros, pero divergen en consulta, Senado y fuerza real de varias candidaturas.
Créditos:
Registraduría Nacional & Redes Sociales

Dos encuestas conocidas el mismo día volvieron a mover el tablero presidencial, pero no necesariamente en la dirección del ruido que suele producir una medición aislada. Más que una foto definitiva, los sondeos de AtlasIntel y Guarumo dejan tres lecturas: hay liderazgos que ya no parecen accidentales, consultas que no despegan con claridad y varios nombres que siguen lejos de consolidarse.

Las dos mediciones fueron realizadas entre el 19 y el 25 de febrero, de modo que no se trata de momentos políticos distintos ni de contextos separados. Eso vuelve más interesante la comparación. No porque una encuesta “desmienta” a la otra, sino porque, puestas una al lado de la otra, permiten distinguir qué tendencias parecen firmes y cuáles siguen siendo más ruido que estructura electoral.

Lo que sí confirman las dos encuestas

La primera coincidencia es la más evidente: Iván Cepeda y Abelardo De La Espriella aparecen al frente de la intención de voto. Cambian los márgenes, cambia el tamaño de la distancia y cambia el tercer lugar, pero en ambas mediciones los dos nombres centrales son los mismos. Esa consistencia importa más que la discusión sobre quién saca tres o cinco puntos de ventaja, porque sugiere que hoy la conversación presidencial tiene dos polos que ya lograron convertirse en referencia para el electorado.

La segunda coincidencia está en el mapa legislativo. Tanto AtlasIntel como Guarumo ubican al Pacto Histórico y al Centro Democrático como las fuerzas con mayor intención de voto al Senado. Ahí también hay diferencias en porcentajes, pero el patrón general se repite: oficialismo y principal oposición siguen organizando buena parte de la competencia partidista, mientras el resto aparece más fragmentado.

La tercera coincidencia, menos visible pero quizá más importante, es que ninguna de las dos mediciones muestra una carrera abierta de muchos aspirantes fuertes. Más bien retratan una contienda que empieza a concentrarse arriba y a adelgazar abajo. Eso no significa que el cuadro esté cerrado, pero sí que varios nombres que han intentado instalarse en la conversación pública todavía no muestran tracción suficiente.

Lo que dejan en veremos

Donde las encuestas no cierran del todo el panorama es en la jerarquía del segundo pelotón. AtlasIntel pone a Sergio Fajardo en el tercer lugar; Guarumo ubica allí a Paloma Valencia. Esa diferencia no es menor, porque revela que todavía no hay consenso estadístico sobre quién está mejor posicionado para capitalizar un eventual desgaste de los punteros o para capturar el voto de sectores menos polarizados.

Tampoco hay una señal plenamente consolidada sobre el comportamiento de las consultas interpartidistas. Las dos encuestas coinciden en que no están produciendo entusiasmo masivo, pero divergen en la intensidad del fenómeno. AtlasIntel proyecta niveles bajos de participación para las consultas de derecha e izquierda, y casi inexistentes para la de centro. Guarumo, por su parte, muestra un dato todavía más problemático: una mayoría que simplemente dice que no votará en ellas. Es decir, las consultas siguen existiendo como mecanismo, pero no como gran motor de movilización ciudadana.

En ese mismo terreno queda abierto otro interrogante: si las consultas servirán para ordenar candidaturas o si, por el contrario, terminarán exhibiendo debilidad organizativa. A estas alturas, más que expandir el electorado, parecen hablarle a públicos ya convencidos.

Lo que estas mediciones niegan

Las dos encuestas también sirven para bajar varias hipótesis que han circulado con fuerza en campaña. La primera: que el centro ya encontró una fórmula competitiva y ascendente. No aparece así. Por ahora, sus nombres siguen rezagados y su consulta luce desinflada.

La segunda hipótesis que estas mediciones enfrían es la de una derecha plenamente unificada alrededor de una sola candidatura. Sí, De La Espriella aparece fuerte en ambas, pero el hecho de que Paloma Valencia también crezca en Guarumo muestra que ese espacio sigue teniendo competencia interna y que todavía no hay una jefatura indiscutida.

La tercera idea que estas encuestas debilitan es la de una izquierda en retroceso automático. Cepeda sigue encabezando ambas mediciones. Eso no prueba que tenga asegurada la elección, pero sí contradice la tesis de un desplome inminente de su opción presidencial.

Tomadas juntas, AtlasIntel y Guarumo no ofrecen una verdad definitiva sobre la elección de 2026, pero sí una pista más útil que el titular fácil. Hoy parece haber menos incertidumbre sobre quiénes dominan la conversación y más dudas sobre la capacidad del resto para convertir presencia mediática en voto real. Si algo muestran estas dos fotos del mismo día, es que la carrera empieza a ordenarse arriba, mientras abajo todavía hay más expectativa que estructura.


 

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