La noche del lunes volvió a evidenciar la compleja situación de orden público en el Catatumbo, luego de un ataque con drones cargados con explosivos que dejó al menos cuatro personas heridas, dos de ellas en estado grave, en el municipio de El Tarra, en Norte de Santander.
El hecho ocurrió en el caserío de Cuatro Esquinas, donde las detonaciones impactaron directamente varias viviendas campesinas, que posteriormente fueron consumidas por el fuego.
De acuerdo con el alto consejero para la paz en el departamento, Luis Fernando Niño, las víctimas son habitantes civiles que se encontraban en sus hogares al momento del ataque. La acción armada tomó por sorpresa a la comunidad, generando momentos de pánico en plena noche.
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Desplazamiento masivo tras el ataque
La gravedad de lo ocurrido obligó a decenas de familias a abandonar sus casas. Según la Alcaldía de El Tarra, se registró un desplazamiento forzado hacia el casco urbano, donde los habitantes buscan resguardarse ante el temor de nuevos ataques.
En la misma línea, la Personería Municipal manifestó su preocupación por la reiteración de hechos violentos en áreas rurales y advirtió sobre el impacto en niños, adultos mayores y familias campesinas.
Las autoridades locales hicieron un llamado a los grupos armados ilegales para que respeten el Derecho Internacional Humanitario (DIH) y eviten acciones que pongan en riesgo a la población civil. “Este tipo de ataques contra comunidades indefensas son inaceptables”, señalaron desde la Personería.
Disputa armada y uso de drones en aumento
El Catatumbo continúa siendo escenario de enfrentamientos entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el frente 33 de las disidencias de las FARC, organizaciones que se disputan el control de cultivos ilícitos y corredores del narcotráfico.
En medio de este conflicto, las autoridades han identificado un incremento en el uso de drones como herramienta de ataque, una práctica que se ha intensificado desde abril de 2024.
Inicialmente empleados contra objetivos militares, estos dispositivos ahora están siendo utilizados también contra comunidades civiles, lo que aumenta el riesgo en zonas apartadas del país.
El ataque en El Tarra refleja la evolución de las tácticas de los grupos armados y la creciente vulnerabilidad de las poblaciones rurales en medio del conflicto.
*Con información de EFE*
