Bogotá volvió a estremecerse la noche del martes 28 de abril tras dos ataques sicariales ocurridos en distintos puntos de la ciudad, que dejaron un saldo de dos personas muertas y una más en estado crítico. Los hechos, perpetrados con armas de fuego en plena vía pública, se registraron en el centro de la capital y en la localidad de Usme, reavivando las preocupaciones sobre la seguridad.
El primer crimen tuvo lugar hacia las nueve de la noche en la intersección de la carrera Séptima con calle 17, un concurrido sector del centro. De acuerdo con versiones de testigos, la víctima caminaba por el corredor peatonal cuando fue interceptada por hombres que se movilizaban en motocicleta y que, al parecer, ya le venían siguiendo el rastro. Los atacantes lo llamaron por su nombre y, cuando el hombre volteó, le dispararon en repetidas ocasiones ante la mirada de varios transeúntes.
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Pese a que se solicitó asistencia médica, la gravedad de las heridas provocó su muerte en el lugar. El hecho resulta aún más alarmante si se tiene en cuenta que ocurrió a escasa distancia de dos CAI de la Policía, ubicados en la Universidad del Rosario y Colseguros. Sin embargo, los responsables lograron huir. Unidades del CTI de la Fiscalía y de la Policía acordonaron la zona para recolectar pruebas y revisar material de cámaras de seguridad.
Casi de manera simultánea, otro ataque armado se registró en el barrio Betania, en Usme. Allí, una pareja fue abordada por un sujeto que abrió fuego y escapó del lugar. Ambos heridos fueron trasladados al Hospital de Meissen, donde la mujer falleció mientras recibía atención médica. El hombre permanece en estado crítico y bajo pronóstico reservado.
“El reporte inicial indica que dos personas fueron llevadas a un centro asistencial, pero lamentablemente una de ellas perdió la vida”, señaló el teniente coronel Luis Gabriel Pardo, oficial de guarnición de la Policía Metropolitana de Bogotá. En la escena del crimen se logró recuperar un revólver, pieza clave para la investigación.
Aunque versiones preliminares apuntan a que las víctimas tendrían un vínculo familiar, las autoridades aún no han confirmado sus identidades ni los móviles de los ataques.
Estos hechos se producen en medio de un contexto de creciente tensión en materia de seguridad para la administración distrital. Un día antes, el 27 de abril, un bloque de 15 concejales pidió la renuncia del secretario de Seguridad, César Restrepo, alegando incumplimientos en las metas del Plan de Desarrollo.
