Más de 800 integrantes del pueblo Misak, provenientes del resguardo de Guambía, en Cauca, llegaron este martes 21 de abril a Bogotá en una caravana de 22 chivas, seis camionetas y un camión. La movilización fue registrada por las autoridades distritales como la marcha “Nos movilizamos por el Territorio y la Dignidad de la Nación Misak”, y avanzó desde la autopista Sur hacia el centro de la capital, con paso por la carrera 30 y la calle 26, antes de una concentración a pie hacia la Plaza de Bolívar.
¿Por qué la minga llegó a Bogotá?
La llegada a Bogotá no responde solo a una lógica de visibilidad. Según lo reportado sobre la movilización de este martes, la delegación busca un diálogo directo con el Gobierno Nacional, no una protesta limitada al corredor vial por donde ingresó a la ciudad. Por eso la ruta no terminó en Chusacá ni en el borde de la capital: el objetivo político de la jornada está en llevar sus reclamos al centro institucional, donde se toman decisiones sobre seguridad, tierra y ejecución de compromisos estatales.
¿Qué están reclamando?
Los voceros de la movilización han concentrado sus exigencias en tres frentes. El primero es la crisis humanitaria en sus territorios, marcada por la presencia y presión de grupos armados. El segundo es el cumplimiento de acuerdos y partidas del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026, que, según las autoridades indígenas, no se ha traducido en respuestas suficientes. El tercero es la autonomía territorial, con énfasis en el reconocimiento de sus autoridades y en salidas institucionales a conflictos sobre tierras en el Cauca.
Ese punto territorial no es menor ni reciente. En marzo, la Agencia Nacional de Tierras tuvo que pronunciarse sobre la tensión entre el resguardo de Guambía y el denominado Gran Territorio CRIC. En ese pronunciamiento, la entidad sostuvo que las resoluciones de clarificación sobre otros títulos no pueden, por sí solas, despojar ni limitar el territorio ya formalizado de Guambía, y reiteró su disposición al diálogo para resolver los conflictos sin “favoritismos” ni “vías de hecho”. Eso muestra que la discusión por tierra y jurisdicción venía abierta antes de que la minga entrara a Bogotá y ayuda a explicar por qué esta movilización no se reduce a una protesta coyuntural.
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El trasfondo en Cauca
La protesta también se apoya en un contexto de seguridad deteriorado. La Defensoría del Pueblo ha advertido que el Cauca sigue siendo el departamento con mayor número de reportes de reclutamiento de niñas, niños y adolescentes. En su balance sobre 2024, la entidad registró 409 víctimas en el país y señaló que 300 casos ocurrieron en Cauca. Además, en un reporte sobre el primer semestre de 2025 indicó que la población indígena concentró buena parte de los casos conocidos y volvió a ubicar a Cauca como el territorio con más reportes. En febrero de 2026, la Defensoría insistió en exigir el cese inmediato del reclutamiento y recordó que el departamento está entre los más afectados por ese fenómeno.
Lo que sigue
Por ahora, lo confirmado es el acompañamiento del Distrito a la movilización y la expectativa de interlocución con el Gobierno. Lo que falta es lo sustancial: saber si la llegada a Bogotá se traducirá en una mesa con decisiones verificables sobre seguridad, cumplimiento de compromisos y conflictos territoriales. Ahí está el núcleo de esta minga y también el criterio para medir si la protesta consigue algo más que presencia en la capital.
