Devorador de montañas en las rutas europeas, pero tímido y de pocas palabras. Ese es Esteban Chaves, el bogotano de 27 años que tiene en su vitrina de títulos, entre otras distinciones, el Tour de l'Avenir (2011), un subcampeonato del Giro de Italia (2016) y un tercer lugar en la Vuelta a España (2016).
La temporada 2017 parecía sonreírle al 'Chavito'. Sin embargo, la lesión en su rodilla, producto de una caída en un entrenamiento que lo dejó más de cuatro meses en recuperación, cambió el panorama del corredor. No logró participar en el Tour de Francia. En la Vuelta a España quiso ubicarse en el top-ten de la competencia. Meta que no alcanzó.
"Fue un año difícil", confesó el pedalista a KienyKe.com. Su mirada, penetrante y profunda de ojos verdes, expresa tranquilidad porque finalizará el año haciendo algo que le alimenta el alma: trabajar para su fundación (Fundación Esteban Chaves) y su empresa: Go Cycling.
El deportista no piensa en vacaciones. Su visión, heredada de familia, lo obliga a trabajar día a día. Eso hace cuando no está en competencias, busca patrocinios para que su organización, como todo ente empresarial, sea sostenible.
"No busco dinero con esto. Solamente quiero ayudar a los niños que amen el deporte y el ciclismo. Necesito ayuda de empresarios y el Estado", dice mientras ríe y toma un sorbo de capucchino sin azúcar, como el que bebe en casa.
A pesar de todos los obstáculos que se le presentaron en 2017, Esteban prefiere pensar en otras cosas. Nunca le gustó mirar lo perdido. Intenta proyectarse en lo que hay por ganar.
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Como le ha sucedido a sus colegas y amigos: Rigoberto Urán y Nairo Quintana, recibió críticas de los colombianos por no lograr podio en la última edición de la Vuelta a España. Las palabras destructivas, como una tarde soleada en una competencia europea de verano, le generaron secuelas. De esas que se callan pero se convierten en una carga.
Los Chaves, encabezados por su padre, Jairo, lo apoyan desde la sala de su casa. Con maíz pira y con la mirada fija en el televisor ven las competencias de Esteban. "Lo importante no es que gane, sino que compita y sea feliz, tanto como cuando vio su primera bicicleta", dicen.

Los Chaves, encabezados por su padre, Jairo, lo apoyan desde la sala de su casa. Con maíz pira y con la mirada fija en el televisor ven las competencias de Esteban. "Lo importante no es que gane, sino que compita y sea feliz, tanto como cuando vio su primera bicicleta", dicen.
“Primero es la familia, su sonrisa y su futuro. Le quedan diez años de carrera y algo ganará. Estamos seguros porque su talento es igual de grande a su corazón”. Jorge Chaves.Ahora en su equipo, El Orica-Team, contará con una mano extra, una que nunca lo soltó desde que tiene memoria: su hermano, Brayan Chaves. [single-related post_id="740251"] Con tan solo 20 años firmó con la escuadra australiana para terminar de formarse en la categoría juvenil. El objetivo de Brayan es debutar lo más pronto en la élite del ciclismo. Esteban, sin decirlo y con una sonrisa pícara, sueña tener a su hermano como compañero en algunas de las carreras más importantes del deporte pedal. Como cuando eran niños y corrían por las calles del barrio Salitre en Bogotá.
"Es un proceso que esperamos se pueda hacer de la mejor manera. Tiene muchas condiciones y confiamos en él": Esteban Chaves
Los obstáculos de las lesiones
Los fantasmas de las lesiones en la rodilla y hombro, que pudieron truncar su carrera de un tajo, desaparecen al ver los niños de la fundación. Las palabras de los menores le dan apoyo porque a través de ellas logra transportarse a sus primeros años de existencia cuando veía a su padre martillar sin descanso para conseguir el sustento de la familia y comprarle su primera bicicleta. Las intervenciones quirúrgicas no fueron fáciles de superar, ni física ni mentalmente. De hecho aún realiza tratamientos para recuperar 100% sus extremidades."La del hombro fue muy difícil de superar. Fueron más de 10 meses de terapias", confesó.Se especuló con un retiro prematuro del deportista. Y no fue exageración. Durante una etapa del Trofeo Laigueglia, Italia, en 2013, se fue contra el suelo en milésimas de segundos. El choque le provocó fractura de clavícula y un trauma craneoencefálico. De inmediato fue trasladado al hospital. Se temía lo peor. Su corazón lo salvó. Recordar la lucha por regresar al ciclismo no le hace bien. Los que lo conocen piden evitar el tema que por tantos años lo ha perseguido como una sombra tras sus pedaleos. Por esa razón sus seres queridos afirman que tiene un "corazón grande". Dos años después de sufrir el accidente, tomó la bicicleta, digno de un escalador que espera superar la montaña, para tomar la ruta del triunfo. [single-related post_id="782321"] El subcampeonato del Giro y el tercer lugar de la Vuelta le dio la sonrisa más grande de su carrera profesional. El menudito corredor bogotano, de 1.60 metros de estatura, se topó con los grandes del deporte: Vincenzo Nibali, Chris Froome y, su compatriota, Nairo Quintana.

