El crecimiento acelerado de la población de hipopótamos en Colombia llevó al Gobierno Nacional a reforzar las medidas de control, incluyendo la eutanasia técnica como último recurso. La decisión se sustenta en estudios científicos y fallos judiciales que advierten sobre el impacto de esta especie en los ecosistemas y en la seguridad de las comunidades.
Desde el año 2020, investigaciones lideradas por varios institutos científicos del país concluyeron que el Hippopotamus amphibius presenta un alto riesgo de invasión. Actualmente, la especie ya está establecida en regiones como la cuenca del río Magdalena, con presencia en municipios como Puerto Berrío y Yondó.
Las condiciones climáticas del país, similares a las de su hábitat natural en África, han facilitado su expansión. Además, la ausencia de depredadores naturales en Colombia ha permitido un crecimiento poblacional sostenido, considerado exponencial por expertos.
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El avance de los hipopótamos ha generado efectos negativos en los ecosistemas acuáticos. Su presencia contribuye a la eutrofización del agua y a la reducción del oxígeno disponible, afectando especies nativas y alterando el equilibrio ecológico.
Asimismo, estos animales pueden actuar como portadores de enfermedades zoonóticas, lo que representa un riesgo para la salud humana y la fauna local, incluyendo especies en peligro de extinción. Su comportamiento territorial también incrementa la posibilidad de conflictos con comunidades cercanas.
Marco legal y decisión del Gobierno
En respuesta a esta problemática, el Gobierno declaró al hipopótamo como especie exótica invasora mediante la Resolución 0346 de 2022. Posteriormente, la Resolución 774 de 2024 estableció el Plan de Prevención, Control y Manejo, que incluye diversas estrategias para reducir su población.
A esto se suma una sentencia del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, emitida el 29 de agosto de 2024, que ordena la adopción de medidas integrales, incluyendo la esterilización y la caza de control, al considerar insuficientes las alternativas no letales.
El plan contempla tres principales medidas: translocación, confinamiento y caza de control (eutanasia). Sin embargo, trasladar los animales a otros países o zoológicos ha resultado poco viable.
En Colombia, solo un bioparque manifestó capacidad para recibir tres individuos, mientras que a nivel internacional varios países han rechazado solicitudes debido a restricciones legales o altos costos. Esto limita la translocación como solución efectiva.
Por esta razón, la eutanasia técnica se plantea como una medida de última instancia, que se aplicará únicamente cuando otras estrategias no sean viables desde el punto de vista técnico, operativo o financiero.
Las autoridades ambientales regionales serán las encargadas de ejecutar las acciones, con el acompañamiento del Ministerio de Ambiente y otras entidades. Se priorizarán las zonas con mayor presencia de la especie y se realizarán monitoreos constantes.
Además, se implementarán alertas tempranas, programas de educación ambiental y reportes mensuales para evaluar el avance de las medidas y su impacto en el control poblacional.
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El Gobierno aseguró que todas las intervenciones se realizarán bajo estrictos criterios de bienestar animal. La eutanasia deberá aplicarse minimizando el sufrimiento y cumpliendo protocolos técnicos establecidos.
En cuanto a la disposición final, los cuerpos deberán ser enterrados o incinerados bajo normas sanitarias, evitando riesgos de contaminación. También se prohíbe cualquier tipo de aprovechamiento o consumo humano de los ejemplares.
Un reto ambiental en crecimiento
El aumento de los hipopótamos en Colombia representa uno de los mayores desafíos ambientales actuales. Las autoridades insisten en que la combinación de estrategias será clave para mitigar los impactos sobre los ecosistemas y proteger a las comunidades.
El éxito del plan dependerá de la coordinación entre entidades, la disponibilidad de recursos y la aplicación sostenida de las medidas. Mientras tanto, el país enfrenta la necesidad de tomar decisiones complejas para contener una especie que continúa expandiéndose sin control.
