El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) alertó este martes que las consecuencias del conflicto armado en Colombia alcanzaron en 2025 el nivel más grave de la última década, con un fuerte aumento en desplazamientos, confinamientos, desapariciones y víctimas de explosivos.
"La situación humanitaria en 2025 no fue un hecho aislado, sino que se enmarcó en un deterioro progresivo que el CICR ha venido advirtiendo desde 2018", afirmó el jefe de la delegación regional del organismo en Bogotá, Olivier Dubois.
Según el balance anual de la organización, el año pasado al menos 235.619 personas fueron desplazadas de manera individual, 87.069 lo hicieron en movimientos masivos y 176.730 permanecieron confinadas por acciones de grupos armados.
Frente a 2024, todos los indicadores aumentaron de forma significativa. El desplazamiento individual creció 100 %, el desplazamiento masivo 111 %, el confinamiento 99 %, las víctimas de artefactos explosivos 34 % y las nuevas desapariciones documentadas por el CICR 22 %, de acuerdo con el informe.
El CICR señaló que, durante los últimos años, los conflictos armados han persistido, se han vuelto más complejos y han profundizado sus efectos sobre la población civil.
"Estas formas de violencia generaron una presión constante sobre las comunidades, forzaron desplazamientos y limitaron de manera sostenida el acceso a servicios esenciales", agregó Dubois, quien aclaró que "el impacto de los conflictos armados no se limitó a los combates, sino que se instaló en la vida cotidiana de las comunidades".
Más víctimas por explosivos
El informe también documentó 965 personas heridas o fallecidas por artefactos explosivos. De ellas, 622 eran civiles, incluidos 93 niños, niñas y adolescentes. Además, el 84 % de los casos se concentró en los departamentos de Cauca y Valle del Cauca, Antioquia y Norte de Santander.
"A ello se sumó la presencia de restos explosivos de guerra en caminos, zonas de tránsito y alrededores de viviendas, cultivos e infraestructura comunitaria, que siguieron representando una amenaza incluso después de los enfrentamientos", señala el informe.
La cifra de víctimas por artefactos explosivos, así como las 308 desapariciones documentadas, reflejan, según el CICR, "la magnitud del deterioro de las condiciones para las comunidades".
Un deterioro sostenido y menos recursos
El balance anual del organismo confirma la degradación que ya había advertido en julio del año pasado, cuando informó de 58.160 personas desplazadas y 85.760 confinadas entre enero y mayo por la crisis en la región del Catatumbo, fronteriza con Venezuela. Esa situación fue causada por enfrentamientos entre la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Frente 33 de las disidencias de las FARC.
El CICR advirtió, además, que la respuesta humanitaria enfrenta nuevas dificultades por los recortes en la financiación internacional. En ese contexto, señaló que la organización tuvo que reducir en 30 % su presupuesto para Colombia en 2026, pese al aumento de las necesidades de las comunidades afectadas por los conflictos armados. EFE
