Así influyó la separación de Panamá en la creación del Banco de la República

Mié, 01/04/2026 - 08:38
Así nació el Banco de la República: del desorden monetario a la Misión Kemmerer y la Ley 25 de 1923.
Créditos:
Archivo de Bogotá

La escena de este 31 de marzo de 2026, con el ministro de Hacienda saliéndose de la junta del Banco de la República y el Gobierno chocando de frente con el emisor por el alza de tasas, volvió a poner una pregunta sobre la mesa: ¿de dónde salió esta institución y por qué nació con tanto peso propio? La respuesta no empieza en una sala de juntas, sino en una cadena de crisis, derrotas y remiendos que arranca mucho antes de 1923. Y en esa historia, la separación de Panamá no fue un detalle lateral. Fue una herida política que, años después, terminó empujando una solución financiera. 

Una economía rota antes del banco

Cuando Colombia entró al siglo XX, el problema no era sólo político. También era monetario. La Guerra de los Mil Días había dejado inflación, desorden cambiario y una moneda debilitada, mientras los intentos anteriores de organizar un banco emisor ya habían fracasado. El Banco Nacional, que había nacido en 1880, terminó liquidado, y el país siguió sin una autoridad monetaria sólida que concentrara la emisión, ordenara el circulante y ofreciera una base más estable para el crédito. En otras palabras, el terreno para un banco central ya estaba abonado por la crisis.  

El golpe de Panamá y la plata que llegó después

La separación de Panamá en 1903 agravó esa sensación de fragilidad. Colombia perdió territorio, sufrió un golpe diplomático y quedó con una herida abierta frente a Estados Unidos. Pero esa ruptura también abrió una negociación que años después tendría consecuencias concretas sobre las finanzas públicas. Según un estudio histórico del propio Banco de la República, la indemnización acordada por Estados Unidos fue pagada por instalamentos: US$10 millones en 1923 y pagos adicionales de US$5 millones entre 1924 y 1926. Ese flujo de recursos llegó justo cuando el país estaba entrando en una reforma más amplia de sus estructuras fiscales y monetarias.  

Ahí empezó a cruzarse la historia política con la financiera. Un documento del Banco de la República sobre sus antecedentes lo dice de forma directa: los primeros cinco millones de dólares de esa indemnización se apropiaron para un programa de inversión pública y para la creación del banco central. Es decir, el dinero asociado al episodio de Panamá no se quedó solo en el plano diplomático; terminó alimentando una transformación institucional. No fue la única causa del nacimiento del banco, pero sí una de las piezas decisivas en el rompecabezas.  

La misión que vino a ordenar la casa

Con ese respaldo, el Gobierno de Pedro Nel Ospina dio un paso más. En 1923 contrató la Misión Kemmerer, encabezada por el economista estadounidense Edwin Walter Kemmerer, para revisar el sistema financiero y proponer una reorganización del Estado en materia monetaria y fiscal. La propia historia oficial del Banco señala que esa misión ayudó a ordenar lo que ya venía gestándose en las leyes del año anterior y a convertir esa necesidad en un estatuto viable para la nueva institución. No se trataba solo de crear un banco para imprimir billetes, sino de construir una autoridad capaz de emitir moneda legal, actuar como prestamista de última instancia, manejar reservas y servir como banquero del Gobierno.  

El nacimiento del Banco de la República

El resultado fue la Ley 25 de 1923, con la que nació el Banco de la República. Se organizó como una sociedad con capital original de 10 millones de pesos oro: la mitad la puso el Gobierno y la otra mitad los bancos comerciales nacionales, extranjeros y algunos particulares. Pero el detalle que conecta esta historia con Panamá es preciso: según la cronología oficial del Banco, cinco millones provenientes de la indemnización de Panamá fueron el aporte estatal inicial. El banco abrió sus puertas el 23 de julio de 1923, incluso antes de lo planeado, ante el riesgo de un pánico financiero. Una de sus primeras tareas fue recoger billetes de distintas emisiones y cambiarlos por los del nuevo emisor.  

Una institución nacida de una crisis larga

Visto en perspectiva, la separación de Panamá no explica por sí sola la creación del Banco de la República. Lo que hizo fue empujar, junto con el desorden monetario, la reforma financiera y la llegada de la indemnización, un proceso que Colombia venía necesitando desde hacía años. Por eso la conexión sigue siendo tan poderosa hoy. El Banco que ahora choca con el Gobierno por su autonomía no nació como un simple apéndice administrativo, sino como la respuesta a una etapa de inestabilidad, pérdida y reconstrucción. De alguna manera, esa independencia que hoy está en disputa también viene de allí: de una institución pensada para que la moneda y el crédito no dependieran por completo del vaivén político del momento.  

 

Más KienyKe
Donald Trump no descarta retirar a EE. UU. de la OTAN y la califica como “tigre de papel”. Reino Unido responde.
Un cruce entre Enrique Gómez, Tomás Uribe y otros voceros del uribismo volvió a encender la tensión entre Salvación Nacional y el Centro Democrático.
Antioquia llevará a la justicia la suspensión de capturas a 23 cabecillas por considerarla un riesgo para la seguridad.
El amor de Jesús desborda. No es emoción… es decisión. No es apego… es expansión. No es posesión… es entrega.