Han pasado 15 años desde la muerte de Helenita Vargas, pero su voz sigue sonando donde hay despecho, nostalgia y memoria. Este 7 de febrero de 2026, Colombia recuerda a una de las intérpretes más influyentes de la música popular, una mujer que transformó la emoción cruda en identidad cultural.
Sofía Helena Vargas Marulanda, nacida el 3 de marzo de 1934 en Cali, descubrió muy pronto que la música era su destino. Sus primeras interpretaciones ocurrieron en espacios familiares y encuentros locales, donde comenzó a forjar una voz distinta, reconocible desde el primer verso.
El paso a la industria discográfica llegó en 1967, cuando grabó su primer trabajo con el sello Vergara. Sin embargo, fue en 1968, tras firmar con la disquera Sonolux, cuando su carrera tomó impulso nacional. Con el tiempo, su interpretación dejó atrás la suavidad inicial y dio paso a una forma de cantar intensa, directa y profundamente emocional.
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El periodista José Pardo Llada la bautizó como “La Ronca de Oro”, un apodo que no solo describía su timbre, sino también su carácter artístico: firme, visceral y sin artificios.
Un repertorio que marcó generaciones
Con más de 30 producciones discográficas, Helenita Vargas construyó uno de los catálogos más sólidos de la música popular colombiana. Su repertorio abarcó rancheras, tangos, valses, pasillos, bambucos y canciones tradicionales que conectaron con públicos de distintas edades.
Temas como Pasaste a la historia, María de los guardias, Señor, No te pido más, El tiempo que te quede libre y Me llaman la ronca se convirtieron en clásicos. También dejó versiones memorables de canciones como Búscame, Feria de Cali, Señora y el vals Mi huella, una de sus interpretaciones más personales.
En la última etapa de su vida, la artista enfrentó serias complicaciones médicas. En 2009, fue sometida a un trasplante de hígado, intervención que le permitió ganar tiempo, aunque su estado de salud continuó deteriorándose.
Ese mismo año, en diciembre de 2009, grabó sus dos últimas canciones: el tango Golondrinas, popularizado por Carlos Gardel, y el vals Mi huella, de Graciela Arango de Tobón, que terminó siendo su adiós artístico.
La muerte de Helenita Vargas
En enero de 2011, Helenita Vargas ingresó a la Clínica Valle del Lilí, en Cali, tras sufrir una infección generalizada que afectó principalmente sus pulmones. Luego de varios días en cuidados intensivos, falleció el 7 de febrero de 2011 a las 6:36 p. m., por complicaciones respiratorias. Tenía 76 años.
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Su despedida incluyó una cámara ardiente en el Teatro Municipal Enrique Buenaventura, seguida de honras fúnebres en el barrio San Fernando. Cumpliendo su voluntad, fue cremada en una ceremonia privada en el Cementerio Metropolitano del Sur.
En 2015, la serie La Ronca de Oro, producida por Caracol Televisión y protagonizada por Ana María Estupiñán y Majida Issa, acercó su historia a nuevas generaciones.
Hoy, 15 años después, Helenita Vargas sigue siendo la voz de quienes encontraron en la música popular un refugio. Su legado no está en el pasado: vive cada vez que una canción suya vuelve a sonar.
