
Lo que comenzó como una frase provocadora en una sesión con Bizarrap terminó convirtiéndose en una declaración de poder cultural. “Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan”, dijo Shakira en 2023, marcando un punto de quiebre en su carrera y dando paso a una nueva era artística. Hoy, en 2025, esa línea no solo encabeza su nuevo álbum, sino también una de las giras más lucrativas y disruptivas en la historia reciente de la música.
Con Las Mujeres Ya No Lloran, su primer álbum de estudio en varios años, la súper estrella pop no solo renovó su sonido, sino también su propósito: empoderamiento, independencia y ambición. La gira mundial que acompaña este proyecto ha sido una verdadera revolución. Iniciada en febrero en Río de Janeiro, la Las Mujeres Ya No Lloran World Tour ya ha vendido más de 2.5 millones de entradas en todo el continente americano.
Solo en Estados Unidos, los ingresos superan los 250 millones de dólares, colocándola entre las 30 giras más exitosas de la década, según el Billboard Boxscore. En América Latina, los números son igual de impactantes. En Ciudad de México, su serie de presentaciones con estadios completamente llenos reunirá a casi medio millón de asistentes. La prensa local estima ingresos cercanos a los 430 millones de pesos mexicanos (alrededor de 30 millones de dólares), y se espera que esa cifra se duplique antes de su salida del país.
En total, la etapa latinoamericana ya ha superado los 100 millones de dólares en recaudación, y con decenas de fechas aún por delante, los expertos proyectan que los ingresos mundiales de la gira podrían superar los 300 millones.
Pero los efectos de esta gira van mucho más allá de la música. Cada ciudad que recibe a Shakira vive una auténtica reactivación económica. En Estados Unidos, las ciudades de Charlotte, Arlington y Detroit reportaron un incremento del 200 % en reservas hoteleras durante las fechas de sus conciertos. Plataformas como Airbnb informaron aumentos del 40 % en ingresos, y negocios locales —desde restaurantes hasta tiendas de souvenirs— registraron sus noches más exitosas del año.
En México, la historia es similar. Las presentaciones de Shakira han convertido las ciudades en epicentros de actividad comercial y cultural, con hoteles llenos, vida nocturna efervescente y ventas récord de productos oficiales. En muchos lugares, un concierto de la artista barranquillera representa un auténtico festival urbano que dinamiza economías locales en cuestión de días.