Este viernes se conmemora el primer aniversario del comienzo de la invasión rusa a Ucrania. Ante el hecho, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski se pronunció: "El 24 de febrero, millones de nosotros hicimos una elección. No una bandera blanca, sino una bandera azul y amarilla (la de Ucrania). No huir, sino enfrentar. Enfrentar al enemigo. Resistencia y lucha", agregó el mandatario ucraniano.
Enfatizó sobre el ánimo que su nación ha mantenido durante el último año. "Fue un año de dolor, tristeza, fe y unidad. Y este es un año de nuestra invencibilidad. ¡Sabemos que este será el año de nuestra victoria!", dijo. Dejando entrever que su posición se mantendrá por lo menos, en un largo aliento.
Por su parte, varios medios de comunicación ha confirmado el número de soldados rusos fallecidos en medio de la guerra. Más de 15.000 soldados rusos fallecieron en Ucrania en los últimos doce meses, más que los reconocidos oficialmente en Afganistán, según el recuento de los medios independientes Mediazona y el servicio en ruso de la cadena de televisión británica BBC.
De acuerdo con estos medios, que analizan datos públicos junto a un grupo de voluntarios, desde el 24 de febrero de 2022 hubo 15.136 fallecidos en las filas rusas.
Un año de la Guerra en Ucrania, cronología del conflicto
Los militares son los actores que más se exponen y visibilizan los devastadores resultados del conflicto bélico. En su voz, está la radiografía de una tragedia que mina el futuro de ambos países en combate.
Llamadas interceptadas a los soldados rusos
Durante estos doce meses, son varias las voces de familiares de soldados y militares sobrevivientes que se han alzado para narrar el drama que nace en medio de disparos y ataques complejos entre los países. Recientemente la 'Associated Press' conoció cerca de 2.000 llamadas telefónicas interceptadas de los soldados rusos en Ucrania en las que se dibuja una realidad desgarradora al interior de las filas rusas.
Los audios revelan el engaño al que habrían sido sometidos los soldados rusos, mientras más avanzaba la guerra, su miedo aumentaba en igual rapidez. "La violencia, antes impensable, se convirtió en algo normal. Los saqueos y el consumo de alcohol ofrecían momentos de un raro respiro. Algunos dicen que cumplían órdenes de matar a civiles o prisioneros de guerra", reveló la AP en un reportaje que hizo con las madres de tres soldados a los que se escuchó en las 2.000 llamadas.
En el mismo se conoció la historia de Leonid quien se convirtió en soldado porque necesitaba dinero. Lleno de deudas y con un ánimo grande de independizarse tomó esta opción. Él le narró a su madre: “Cuando nuestro comandante nos advirtió que nos dispararían, al 100 %. Nos advirtió que, aunque nos bombardearan y nos dispararan, nuestro objetivo era pasar”, en una clara definición de la guerra que impera por encima del miedo: "Mata si no quieres que te maten".
En las conversaciones de otro soldado, Ivan, quien desde niño soñó con ser paracaidista. Su sueño se hizo realidad al ingresar años más tarde a la unidad élite de paracaidistas rusos que cruzaron Ucrania en el día uno de la invasión. En las conversaciones filtradas, se destaca el panorama frío y letal al que se enfrentó a su llegada a Ucrani: "Putin y otros le dijeron a los soldados rusos que sus hermanos y hermanas en Ucrania los recibirían como libertadores. En cambio, Ivan descubre que la mayoría de los ucranianos lo quieren muerto o desaparecido. Su estado de ánimo se cayó", se lee en el reportaje de transcripción
Otra de las voces escuchadas es la de Maxim. Soldado que durante las llamadas oscilaba entre la embriaguez y la lucidez. Según sus palabras, la realidad de la guerra no puede soportarla sobrio. Es directo y confiesa sus crimenes. "Le quitamos todo a los ucranianos (...) todo lo que tengo ahora nunca lo pensé, tengo oro en las manos (...) me puedo comunicar con ustedes porque robamos los celulares y medios de comunicación, incluso, a los niños.
En la última conversación interceptada, el fin parecía cerca:
Esposa: “¿Todo bien?”.
Maxim: “Sí, ¿por qué?”.
Esposa: “Sé honesto conmigo ¿Todo está bien?”.
Maxim: “¿Eh? ¿Por qué preguntas?”.
Esposa: “No es nada, simplemente no puedo dormir por las noches”.
Maxim respira un poco entrecortado. Él y su unidad se preparan para partir. Su mujer le pregunta a dónde van.
“Hacia adelante”, le dice. “No podré llamar durante un tiempo”.
La mirada de un soldado ruso a un ucraniano
Oleg es un soldado ucraniano que fue entrevistado por un enviado especial de La Vanguardia. Le preguntaron algo muy puntual, su respuesta fue escalofriante. ¿Has mirado a algún soldado ruso a los ojos?, fue la incógnita que le plantearon.
"Si le he mirado a los ojos y yo estoy aquí es porque él está ahora muerto. Todavía no sé procesar este sentimiento”, “Yo antes era de los que creen que cada persona es el mundo entero –añade–. Ahora he entendido que los rusos están aquí para matar a gente inocente”. Respondió a Plàcid Garcia-Planas, a quien dejó helado.
Más adelante en la conversación, Oleg informa que antes de la guerra fue barman y un amante de la música, tenía su propio estudio. “La música siempre ha sido mi vida”, agrega. Ahora la música es otra y enfatiza en que no vivirá bajo la bandera de Rusia y que hará todo lo posible para salir vivo de este pasaje cruelmente "histórico".
Soldados que llegan a la guerra de otros países
En esta guerra muchos países envían fuerzas militares a las naciones en conflicto como apoyo. Por su parte, Argentina envió varias tropas de soldados en ayuda a Ucrania. Dos de ellos concedieron una entrevista al medio argentino TN. Coca y Pela hablaron con este medio y dejaron confirmada la razón de estar ahí, en medio de disparos antes ajenos.
"Vinimos por la situación que se vive acá, la de los civiles. No es una guerra de soldados contra soldados. Nos motivó el ayudar y pensar en que, si esto pasara en otro país, habría personas del extranjero que también ayudarían", cuentan al medio local.
Hablan de la muerte como una sombra que los asecha. "Es difícil. Uno tiene que estar preparado para todo, inclusive para morir. Pero siempre hay que ser consciente de lo que nos puede pasar. Del otro lado, la verdad que no lo podría explicar… si mato a alguien. La verdad que no, es una sensación rara".
Les duele la muerte de sus enemigos, a quienes muchas veces dejan abandonados sus propios compañeros. Critican la falta de empatía del adversario con sus propios conciudadanos. Se sonríen cuando ucranianos se dan cuenta que no son de su país y están ahí junto a ellos, le demuestran mucho cariño. No odian a nadie, son profesionales, "estamos aquí para ayudar, hoy mi bandera es la de Ucrania". Buscan regresar a su país bajo el amparo de una oración:
“Señor, ayúdame tanto en la lucha como en la paz. Oh, Señor, que mi alma no vacile en el combate. Pon destreza en mis manos para que mi tiro sea certero, pon claridad en mi corazón para que mi tiro sea sin odio, la guardia más dura en mi camino y el puesto más duro en mi alcance. Permanentemente, te pido Señor, en la paz, lo que pocos deben pedir: dolor, sacrificio e inseguridad, para fortalecerme. Permanentemente te pido Señor que me ayudes a vivir y, si fuese necesario, a morir por Dios, la patria, la familia y por Ucrania. Donbás es Ucrania, Malvinas son argentinas”.
Con información de: Agencia EFE, AP, TN Argentina y La Vanguardia.
