El más reciente boletín trimestral de detección temprana del Ideam (Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales), publicado el 31 de marzo de 2026, estimó que en 2025 la deforestación llegó a 72.409 hectáreas, un 6 % más que en 2024. El dato rompe la tendencia de alivio que el Gobierno había defendido en sus balances recientes y confirma que, aunque el país sigue por debajo de la línea base de 2021, la presión sobre el bosque volvió a crecer.
El repunte no fue uniforme
La mayor presión sigue concentrada en la Amazonía colombiana. El reporte ubica los focos más fuertes en Caquetá, con 16.015 hectáreas; Meta, con 9.537; y Guaviare, con cerca de 6.068. En total, el Ideam identificó 21 núcleos activos que suman unas 36.129 hectáreas en los siete departamentos amazónicos. En otras palabras, el aumento no aparece repartido de forma homogénea en el país, sino asentado en los mismos corredores donde desde hace años se cruzan acaparamiento de tierras, expansión ganadera y apertura de vías ilegales.
Ahora bien, la meta del Gobierno Nacional, establecida en el Plan Nacional de Desarrollo no se mide frente a 2024, sino frente a 2021, cuando la línea base nacional fue de 174.103 hectáreas y la meta del cuatrienio se fijó en 140.000. Bajo ese criterio, el Ejecutivo sostiene que todavía mantiene el cumplimiento de la reducción acumulada.
El propio Ideam había reportado que en 2023 la deforestación nacional cayó a 79.256 hectáreas, y el Ministerio de Ambiente informó que en 2024 subió a 113.608, aunque seguía 34 % por debajo de 2021. El dato de 2025, entonces, no borra de un golpe esa reducción acumulada, pero sí muestra que la contención dejó de ser lineal.
¿Qué está empujando la pérdida de bosque?
La explicación oficial también cambió de énfasis. La ministra encargada de Ambiente, Irene Vélez, afirmó que el aumento está ligado a la ganadería extensiva, la construcción de vías ilegales y el acaparamiento de tierras, y sostuvo que hoy la deforestación en Colombia no está determinada principalmente por los cultivos ilícitos, sino por la praderización del bosque para colonizar y valorizar tierra.
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La defensa del Gobierno frente al repunte tiene dos pilares. El primero es que, pese al aumento general, dentro de los Parques Nacionales Naturales de la Amazonía la deforestación habría bajado 25 %, al pasar de 9.298 hectáreas en 2024 a 6.938 en 2025. El segundo es el programa Conservar Paga, que según la información oficial hoy entrega incentivos a 6.730 familias campesinas, indígenas y afrodescendientes y ha contribuido a proteger más de 270.000 hectáreas de bosque en Putumayo, Caquetá, Guaviare y el sur del Meta.
A eso se suman operativos contra economías ilegales y el fortalecimiento del monitoreo. La directora del Ideam, Ghisliane Echeverry, aseguró que la entidad ha mejorado sus capacidades técnicas para identificar con más precisión la pérdida de bosque y generar información más oportuna.
