La televisión estatal iraní confirmó la muerte del ayatolá Ali Jamenei, líder supremo de Irán desde 1989, tras los ataques ejecutados por Israel y Estados Unidos contra objetivos estratégicos en Teherán. Su fallecimiento marca el fin de una era en la República Islámica y abre una fase de incertidumbre política en plena escalada regional.
Jamenei fue durante 36 años la máxima autoridad política, religiosa y militar del país. Su poder estaba por encima del presidente y de cualquier institución electa.
¿Quién fue Ali Jamenei?
Ali Jamenei nació en 1939 en Mashhad, ciudad clave del chiismo. Fue discípulo del ayatolá Ruhollah Khomeini y participó en la Revolución Islámica de 1979 que transformó el sistema político iraní.
Entre 1981 y 1989 fue presidente de Irán, pero su verdadero ascenso ocurrió tras la muerte de Khomeini, cuando fue designado líder supremo. Desde entonces, se convirtió en el centro del poder del régimen.
El hombre que concentró el poder
En el sistema iraní, el presidente administra, pero el líder supremo decide. Jamenei era comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, tenía la última palabra en política exterior y defensa, y nombraba a figuras clave del Poder Judicial y de seguridad.
Su autoridad estaba respaldada por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, actor determinante no solo en lo militar, sino también en lo político y económico.
Nada estructural se definía sin su aval.
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Su legado y la línea dura
Bajo su liderazgo, Irán mantuvo una postura confrontativa frente a Estados Unidos e Israel, impulsó el desarrollo del programa nuclear y consolidó alianzas regionales estratégicas.
En el plano interno enfrentó protestas masivas y crisis económicas, con respuestas marcadas por el endurecimiento del control político.
Jamenei simbolizó la continuidad del modelo teocrático instaurado en 1979.
¿Qué pasa ahora en Irán?
La Constitución establece que la Asamblea de Expertos debe elegir a su sucesor. Sin embargo, el peso real en la transición dependerá de la correlación de fuerzas entre los sectores religiosos y la Guardia Revolucionaria.
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La muerte de Jamenei no es solo un relevo religioso. Es un cambio en la cúspide de uno de los regímenes más influyentes y cerrados de Medio Oriente, en medio de una escalada militar que ya sacude a la región.
