En la mañana de este martes 3 de abril Gustavo Malo asistió a la Corte Suprema de Justicia, luego de casi seis meses de evadir el juicio con excusas médicas. El alto tribunal determinó dejarlo sin funciones en el organismo por sus investigaciones en el 'Cartel de la Toga'.
El magistrado de Corte Suprema de Justicia había sido solicitado varias veces para declarar dentro del caso, las pruebas recolectadas por la Fiscalía y la Corte indican que Malo habría recibido 2.600 millones de pesos para favorecer a parlamentarios y retrasar sus investigaciones al interior de la Sala Plena.
La decisión fue posible gracias a una edición del reglamento interno de la Corte que fue firmado en diciembre de 2017, en el que se estableció que los magistrados podrán ser separados de sus funciones jurisdiccionales y administrativas de su cargo por el término que dure una investigación en su contra.
Las excusas habían sido muchas y variadas. Había rehusado asistir al juicio por un dolor de rodilla, la complicación de una cirugía de hernia y hasta depresión. De hecho, hace pocos días el magistrado había solicitado una licencia no remunerada de tres meses.
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Ahora falta que la Sala Penal de la Cámara de Representantes acepte las pruebas presentadas y tome la decisión de juzgar al magistrado Gustavo Malo para que finalmente pueda ser separado del cargo. Funciones que solo le corresponden a este organismo.
Aunque quedará separado del cargo, seguirá recibiendo su sueldo ya que aún ostenta la toga de la Corte Suprema de Justicia. Sin embargo, la Cámara de Representantes tiene programado votar el próximo 5 de abril la ponencia en la que se define el futuro de Malo.
Gustavo Malo fue implicado en el caso, por las declaraciones de Musa Besaile y Gustavo Moreno, ambos coincidieron en que habían tramitado los sobornos para entregárselos al magistrado. Besaile dijo haber sido extorsionado con 2.000 millones para ocultar sus investigaciones y Moreno habría sido el intermediario del pago.
