Durante años de trabajo acompañando personas en procesos de transformación, comencé a notar algo que me inquietaba profundamente y que resumí en una pregunta directa.
¿Por qué personas capaces, inteligentes y preparadas repiten los mismos resultados y patrones de conducta, aunque deseen cambiarlos?
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La respuesta no estaba en la falta de talento, no era falta de disciplina ni tampoco de inspiración, el problema estaba en la forma en que cada persona interpreta la experiencia en el mundo en que viven. No actuamos desde la realidad. Actuamos desde el significado que le atribuimos.
Así nació Trascendenz/Q, un sistema que durante 16 años ha evolucionado como una herramienta estructurada con el apoyo de Ingenieros de Sistemas y diseñadores de Software orientada a intervenir en el punto donde nacen las decisiones. Es decir, en el subconsciente humano. No es especulación. Es observación, aplicación práctica y ajuste metodológico.
El algoritmo básico del funcionamiento
Para comprender cómo opera el sistema, es necesario entender primero cómo funciona el proceso interno que todos seguimos, muchas veces sin notarlo.
Pensamiento → Sentimiento → Comportamiento → Decisión → Resultado
(Éxito / Fracaso)
- El pensamiento interpreta.
- El sentimiento reacciona.
- El comportamiento ejecuta.
- La decisión marca el rumbo.
- El resultado consolida éxito o repite fracaso.
Si el pensamiento inicial proviene de una conclusión mal programada y limitante: —“no soy suficiente”, “no merezco”, “siempre me va mal”— todo el proceso se inclina a esa dirección.
Trascendenz/Q interviene en ese primer eslabón. No intenta cambiar el resultado directamente. No trabaja únicamente sobre la conducta visible.
Interviene el pensamiento que la origina. Cuando se optimiza la interpretación el resto del proceso comienza a reorganizarse de forma natural.
Y el resultado ya no es repetición automática, sino dirección consciente para lograr las metas y objetivos propuestos. Bases del modelo y desarrollo metodológico.
El sistema integra fundamentos de distintas corrientes terapéuticas y de desarrollo humano:
- Logoterapia.
- Programación Neurolingüística (PNL).
- Terapia Breve Estratégica (TBE)
- Psicotrónica.
Esta integración no es acumulativa, sino estructural. Cada herramienta cumple una función específica dentro del proceso. El objetivo no es generar dependencia terapéutica ni sesiones interminables. El trabajo suele desarrollarse en aproximadamente tres (3) sesiones. Concentradas, guiadas a intervenir directamente los núcleos que condicionan la conducta.
Se identifican patrones y engramas repetitivos, se resignifican interpretaciones heredadas y se fortalece la claridad en la toma de decisiones. ¿Qué significa realmente el cambio de chip?
El “cambio de chip” no es una expresión ligera. Es un ajuste en el punto donde se construye la experiencia: la interpretación. No vivimos los hechos en estado puro; vivimos el significado que les atribuimos y la decisión que tomamos frente a ellos.
Cambiar el chip es dejar de operar desde una narrativa heredada y comenzar a actuar desde la resignificación de nuestro pasado y la consciencia plena para vivir con más lucidez nuestro presente. Y dejar de preocuparse por las expectativas exageradas del futuro.
Y cuando la elección tomada desde la libertad de lo que realmente queremos, la trayectoria del destino se transforma.
Los estados internos no son solo psicológicos; también tienen expresión biológica. Neurotransmisores y hormonas como serotonina, dopamina, oxitocina y endorfinas intervienen en la regulación del ánimo, la motivación, el placer, el vínculo afectivo y la conquista de la felicidad.
Cuando una persona vive atrapada en interpretaciones negativas, puede sostener estados prolongados de tensión, estrés crónico y desgaste continuado. Lo que origina la aparición de las denominadas “enfermedades psicosomáticas”.
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Al reorganizar su percepción y resignificar experiencias, la respuesta emocional se transforma, favoreciendo una regulación más equilibrada de su energía física, emocional y mental.
Si cambia la interpretación, cambia la emoción. Si cambia la emoción, cambia la respuesta corporal. Mente y cuerpo funcionan en sincronía. La reprogramación, no es solo conceptual. Es integral.
