Lo que nadie se esperaba

Jue, 23/04/2026 - 11:02
Podrán inventarse operaciones Júpiter, Marte, Luna o Saturno para enturbiar el panorama, pero tendríamos que ser muy estúpidos para caer en esas trampitas.
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Si es como lo dice Rodrigo Lara, la tal Operación Júpiter tendría como finalidad inflar a Cepeda en la percepción pública a través de las bodegas y, especialmente, alterando las encuestas. Esto es de inmensa gravedad por las nefastas consecuencias que traería consigo que cualquiera puede imaginar. Mi primera impresión, cuando me enteré —en medio del rifirrafe entre Semana y La Silla Vacía— de la supuesta existencia de esa operación, fue que se trataba de un fake muy sofisticado impulsado por un medio digital —Revista Raya— cuya existencia desconocía hasta ahora.

Añadiéndole picante al asunto, resulta que la campaña de Cepeda se victimiza, lo que no es de extrañar, acusando a la derecha de querer “ganar manipulando emociones” y favoreciendo a Paloma Valencia “mediante miedo, indignación e incertidumbre”, en lo que “es una campaña sucia y emocional para influir en el voto”, según dice la representante Carrascal, del Pacto Histórico.

Así que, cosa curiosa, coinciden los dos extremos en victimizarse ante algo que no pasa de ser un runrún surgido en medios digitales que buscan protagonismo. Con semejante y pomposo nombre se pretende generar una expectativa conspirativa de alto riesgo cuando los intereses de los más opcionados para ganar las elecciones se ven afectados y, en una huida hacia adelante, pretenden sacarle beneficios al asunto.

¿Causaría algún temor que se estén organizando, dentro de esa “operación”, talleres y charlas dirigidas a los trabajadores en las empresas? Sería ridículo. ¿O generar miedo, indignación e incertidumbre frente a los dos candidatos punteros en las encuestas? Válgame Dios. ¿Qué divulgar mensajes críticos hacia sectores del gobierno actual y su candidato tendría algún efecto cuando sobran en las redes sin necesidad de tamaña “operación”? Dan ganas de reír.

Activar bodegas para posicionar la candidatura de Paloma Valencia estaría entre las acciones de esa muy secreta y misteriosísima “operación”. Y, qué curioso, reciclan a un olvidado Jaime Bermúdez como la cabeza de tamaña estrategia, que no cabría sino en la mente de un guionista de cine de espionaje. Pero Bermúdez, por supuesto, no está solo: organizaciones y think tanks estarían en esa siniestra manipulación de las más curiosas elecciones de la historia de Colombia.

La víctima de siempre, el señor Cepeda, pide a la Fiscalía investigar si hay delitos, en lo que ese inútil personaje es un experto. Por parte de la campaña de Abelardo de la Espriella, con su habitual optimismo, ven en esa “operación” una muestra del “terror” de sus oponentes al ver que su candidatura ha despertado un fervor popular que no se veía desde la campaña de 2002. Y tiene con qué respaldar esa visión positiva cuando, en fortines petristas como el de Nariño, su convocatoria ha sido exitosa, movilizando a miles de seguidores, lo que pone en alerta no solo a la campaña de Paloma Valencia, sino especialmente a la de Cepeda, que ve cómo un independiente, que no recibe apoyos de los politiqueros de siempre, va creciendo, mientras que la suya ha encontrado un tope que es muy posible que baje, pero imposible que suba.

Quienes guardamos desde hace años la esperanza de un cambio radical en la manera de gobernar el país, luego de tantos fracasos, vemos cómo Abelardo, junto a José Manuel Restrepo, confirma que sí es posible. Lo que nadie se esperaba, luego de estos años catastróficos, es que surgiera de la nada una opción que se ajusta y hasta sobrepasa las mayores expectativas en un país que se encontraba escéptico ante un futuro incierto.

La llegada de la libertad a los pueblos de Venezuela, Cuba y Nicaragua, gracias a la acción decidida de Donald Trump y Marco Rubio, da un giro radical a una región que hace pocos años veía todo perdido. Un presente desastroso y ninguna fe en el futuro opacaban cualquier idea de progreso.

Ninguna jugarreta podrá interponerse a un destino brillante que se vislumbra en el horizonte. Podrán inventarse operaciones Júpiter, Marte, Luna o Saturno para enturbiar el panorama, pero tendríamos que ser muy estúpidos para caer en esas trampitas.

Creado Por
Carlos Salas Silva
Este contenido corresponde exclusivamente a la opinión y perspectiva del artista, Carlos Salas. Las ideas, reflexiones y afirmaciones aquí expresadas no comprometen la línea editorial ni institucional de KienyKe
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