Histórico club de golf se transformó luego de la pandemia

Mar, 15/08/2023 - 21:56
Las exigencias de un nuevo público han puesto a trabajar las mentes de los empresarios.
Créditos:
Pixabay

San Andrés Golf Club es el nombre del club al que se puede llegar en poco tiempo (Funza, Cundinamarca) y que no limita su oferta a los intereses del golfista, sino que aporta una experiencia inigualable para sus beneficiarios, entendidos como su familia, quienes tienen a su disposición actividades deportivas, recreativas y de entretenimiento que lo enriquecen. 

Kienyke.com habló con voceros del club, que detallaron algunas de las bondades del club: 

  • El club consta de 176 hectáreas. 
  • Hay allí 10.000 árboles.
  • Ofrece 41 eco chalets.
  • Tiene 10 glampings.
  • Genera 110 empleos directos y 110 indirectos.
  • Cuenta con el respaldo de al menos 180 golfistas.

 

 

Este ejemplo es una de las excepciones de los clubes sociales, sector mayoritariamente afectado por el Covid-19, cuando la economía cayó y estos comenzaron a perder miembros y afiliados. 

Vale la pena destacar que el club, que ya tiene más de 75 años, se remodeló. Es reconocido como uno de los más tradicionales de la Sabana y la atención brindada a los socios y sus familias es más que especial, pues parte del talento humano que allí trabaja ha pasado de generación en generación, lo que hace la experiencia más familiar y personalizada.

Con esto, el club se convierte en su referente para su círculo y vuelve a dar un hoyo en uno, pero esta vez con más audiencia e interesados. Es importante destacar que Una de sus más grandes insignias es el campo de golf, cuyo diseño fue inspirado en The Old Course St Andrews.

Más KienyKe
La Semana Santa en América Latina deja más viajes, alta ocupación hotelera y un mayor peso del turismo interno y los destinos emergentes.
Trump volvió a subir el tono con Irán, reactivó su ultimátum y fijó 48 horas en medio de la guerra y la tensión en Ormuz.
El Ideam estimó 72.409 hectáreas deforestadas en 2025, un 6 % más que en 2024. La mayor presión sigue concentrada en la Amazonía.
La fecha fue creada por la ONU para visibilizar el riesgo de las minas antipersonal y la deuda con millones de víctimas en el mundo.