Abebe Bikila sorprendió al mundo por ser el primer africano en ganar una medalla dorada en unos Juegos Olímpicos. El atleta corrió descalzo en la maratón de los juegos celebrados en Roma 1960, porque las zapatillas que tenía disponibles para la prueba no le resultaban cómodas.
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El héroe etíope nació el siete de agosto de 1932 y falleció el 25 de octubre de 1973.
"Quería que el mundo supiera de mí país, Etiopia ha sufrido mucho, pero siempre actuamos con heroísmo", afirmó el descalzo deportista, luego de haber logrado la presea dorada.
La maratón probablemente no fue tan sufrida como su estancia en Etiopía, país que venía sufriendo una crisis por el dominio opresor del líder fascista italiano, Benito Mussolini. Ganar en Italia fue simbólico para el africano, su esfuerzo no solo era el triunfo de un atleta, sino el de todo un país.
¿Cómo llegó a los Juegos Olímpicos? Abebe hizo parte de las fuerzas armadas, ahí logró desarrollar su rapidez en las pistas. A pesar de lograr un reconocimiento nacional, fuera de su país no era reconocido, por lo que necesitaba de un hecho fortuito para llegar a la máxima cita deportiva en el mundo.
Pronto la suerte le sonrío cuando un miembro del equipo de la maratón etíope se lesionó previo a los juegos de Roma, lo que le abrió el camino a Bikila, para destarcarse en los Olímpicos.
Cuatro años después, ya conocido en el mundo deportivo, pero decaído producto de la operación de apendicitis que había tenido semanas antes de los Juegos Olímpicos de Tokio 1964, Abebe Bikila logró nuevamente alcanzar el oro en la maratón, esta vez con zapatillas, pero con el mismo orgullo patriótico de la olimpiada anterior.
Su última participación olímpica fue en México 1968, donde tuvo que abandonar la prueba luego de 17 kilómetros, porque no logró sobrepasar el obstáculo de la altitud.
En 1969 ocurrió un suceso trágico que cambiaría la vida del etíope. En un accidente automovilístico, Abebe Bikila perdió el movimiento de las artífices de sus hazañas, es decir de sus piernas, consecuencia de la paraplejía que le dejó este incidente.
El héroe descalzo de su país, padeció la parálisis desde ese instante, hasta el 25 de octubre de 1973, fecha en la que su vida se apagó a los 41 años. En su honor, Etiopía recordó la dorada vida deportiva de su hijo pródigo, en el estadio nacional de Adís Abeba.
