A pocos metros de un evento de alto perfil en Washington, las autoridades estadounidenses lograron impedir un ataque que tenía como objetivo al presidente Donald Trump. El señalado es Cole Thomas Allen, un profesor californiano de 31 años que fue capturado antes de ingresar a la gala anual de corresponsales de la Casa Blanca.
En el encuentro también se encontraba la primera dama, Melania Trump, junto a otros funcionarios del Gobierno. La rápida acción del Servicio Secreto evitó que el sospechoso se acercara al salón principal.
Una imagen previa que se volvió evidencia clave
Minutos antes de su detención, Allen se tomó una fotografía frente al espejo de su habitación de hotel. La imagen, difundida por el Departamento de Justicia, lo muestra vestido de negro, con corbata roja y portando varios elementos que luego coincidieron con los objetos incautados.
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Entre estos se encontraban una bolsa con municiones, un cuchillo, una funda de hombro y herramientas. Para los investigadores, la instantánea se convirtió en una prueba determinante para demostrar la preparación del ataque.
El expediente judicial indica que el acusado cruzó el país en tren desde Los Ángeles hasta Washington, con una parada en Chicago, transportando armamento. En su poder fueron halladas una escopeta Mossberg calibre 12, una pistola Rock Island Armory calibre .38, además de munición, dos cuchillos y cuatro dagas.
De acuerdo con las autoridades, el nivel de equipamiento evidenciaría una intención clara de ejecutar un atentado que podría haber dejado múltiples víctimas.
Manifiesto y advertencias previas
Antes del hecho, Allen envió un manifiesto a familiares en el que se autodenominaba un “asesino federal amigable” y manifestaba su intención de atacar al mandatario. El fiscal general interino, Todd Blanche, aseguró que el sospechoso posiblemente también consideraba otros objetivos dentro de la administración.
El propio Trump calificó al detenido como un “lobo solitario” y un individuo perturbado, señalando que ya existían alertas sobre su comportamiento por parte de su entorno cercano.
Allen enfrenta tres cargos, entre ellos el de intento de asesinato del presidente, lo que podría derivar en la pena de muerte si es declarado culpable. Adicionalmente, los delitos relacionados con porte y transporte de armas podrían sumar hasta 10 años de prisión cada uno.
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La fiscal Jeanine Pirro advirtió que, de haberse concretado, el ataque habría representado uno de los episodios más graves en la historia reciente de Estados Unidos.
Este caso se suma a otros episodios recientes, como el intento de atentado durante un mitin en Pensilvania en julio de 2024 y la detención de un hombre armado en un campo de golf en Florida en septiembre del mismo año.
Las autoridades continúan con la investigación mientras refuerzan los protocolos de seguridad, en un contexto marcado por crecientes preocupaciones sobre la violencia política en el país.
