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Todo el discurso parece resumirse en una sola idea.
La recuperación de la autoridad.
Pero no de una autoridad basada en el miedo o en la arbitrariedad.
Sino de una autoridad respaldada por la Constitución, la justicia y las instituciones.
Abelardo envió un mensaje a quienes sienten que Colombia ha perdido el control de muchos de sus problemas.
Su respuesta es fortalecer el Estado y recuperar el respeto por las reglas.
Ese será probablemente el eje de su gobierno.
La pregunta que queda abierta es si será capaz de combinar firmeza con democracia, autoridad con libertades y orden con respeto institucional.
Porque ahí está el verdadero desafío del poder.
