La guerra con drones ya llegó a Colombia: ¿está preparado el país?

Mié, 13/05/2026 - 12:58
El experto Daniel Guerra Sarama advierte que los grupos armados ilegales avanzan con tecnología barata, flexible y difícil de controlar.
Créditos:
Referencia / Pexels

Colombia enfrenta una amenaza que ya no parece lejana: el uso de drones por grupos armados ilegales. Estos dispositivos, que durante años fueron vistos como herramientas de innovación, entretenimiento o apoyo industrial, hoy aparecen en el centro de nuevas dinámicas de violencia en zonas de conflicto.

En entrevista con KienyKe.com, Daniel Guerra Sarama, exoficial de la Fuerza Aérea Colombiana, experto en drones, administrador aeronáutico y profesional en relaciones internacionales y ciencia política, advirtió que el país podría estar entrando en una nueva etapa de confrontación, marcada por el control del espacio aéreo a bajo costo.

Según Guerra, Colombia tuvo una posición privilegiada en el desarrollo temprano de tecnología dron, especialmente desde el ámbito militar. Sin embargo, con el paso de los años, mientras las instituciones avanzaron con lentitud, los grupos ilegales habrían entendido más rápido el valor estratégico de estos dispositivos.

Colombia se acerca a una nueva etapa de guerra. En la que ya no hay garantías de que las Fuerzas Militares puedan ganarla”, afirmó el experto durante la entrevista.

Una tecnología barata contra respuestas costosas

Para Guerra, el problema central está en que el Estado estaría respondiendo con tecnologías costosas a amenazas que evolucionan rápidamente y que pueden adaptarse con inversiones mucho menores.

El experto señaló que los grupos armados ilegales han aprendido de conflictos internacionales como Ucrania, Irán y otros escenarios donde los drones han cambiado la forma de combatir. Esa capacidad de adaptación, explicó, les permite modificar tácticas, evadir controles y disputar zonas donde antes el dominio aéreo era exclusivo de los Estados.

También advirtió que comprar sistemas antidrones sin fortalecer una industria tecnológica nacional puede convertirse en una solución limitada. Según su análisis, una medida puede funcionar durante algunos ataques, pero quedar obsoleta rápidamente si los grupos ilegales modifican sus métodos.

Poner armas caras a combatir armas baratas es mal negocio”, sostuvo Guerra, al insistir en que Colombia necesita pensar más allá de la compra de equipos y apostarle a innovación, producción local y respuesta rápida desde el territorio.

El experto planteó que el país debería mirar experiencias como la de Ucrania, donde se impulsó una red descentralizada de empresas, startups e ingenieros dedicados al desarrollo de soluciones tecnológicas para defensa. En su criterio, Colombia podría crear una cadena productiva alrededor de los drones, con participación de universidades, emprendedores, técnicos e ingenieros.

El riesgo de que la amenaza llegue a las ciudades

Uno de los puntos más sensibles de la entrevista fue la posibilidad de que los drones dejen de ser una amenaza concentrada en zonas rurales o de conflicto y escalen a entornos urbanos.

Guerra advirtió que un solo ataque con dron en una ciudad podría tener un efecto psicológico y operativo enorme. Según explicó, más allá del daño físico, estos dispositivos pueden ser usados para intimidar, paralizar actividades o imponer restricciones mediante el miedo.

La alerta llega en un momento en el que el país ha conocido casos recientes de uso o hallazgo de drones asociados a posibles ataques, lo que ha abierto preguntas sobre la capacidad de prevención, detección y respuesta del Estado.

Para el experto, el reto no es únicamente militar. También es institucional, tecnológico, económico y político. En su opinión, la discusión debe llegar a los candidatos presidenciales y a quienes aspiren a liderar el país, pues en los próximos años la brecha tecnológica podría ampliarse si no se toman decisiones de fondo.

Guerra insistió en que el país no puede limitarse a aumentar trámites, controles en papel o restricciones formales sobre la compra de drones comerciales. A su juicio, esas medidas pueden afectar a usuarios legales, pero no necesariamente frenan a estructuras criminales que buscan alternativas por otras vías.

La salida, afirmó, debe pasar por fortalecer capacidades propias, impulsar una industria dron colombiana, invertir en innovación y permitir que las soluciones surjan también desde los territorios y desde quienes conocen las necesidades operativas en campo.

En cuatro años, si no se hace algo, la situación va a ser bien diferente”, advirtió.

El mensaje de fondo es claro: la guerra con drones en Colombia ya no es una hipótesis del futuro. Es una amenaza en desarrollo que exige respuestas rápidas, pero también una estrategia de largo plazo para que el Estado no quede rezagado frente a estructuras ilegales que aprenden, innovan y se adaptan con velocidad.

Más KienyKe
El departamento ocupó por tercer año consecutivo el primer lugar nacional en el evento de avistamiento de aves más importante del mundo.
Karol G será reconocida con el Premio a la Excelencia como Artista Internacional en los AMA 2026 y actuará en la gala de Las Vegas.
La iniciativa que busca mantener el Ministerio de la Igualdad superó una etapa clave, pero aún no está aprobada de forma definitiva.
Nequi confirmó un posible acceso no autorizado a su cuenta de X tras publicaciones sobre criptomonedas ajenas a la marca.