El asesino en serie de Gilgo Beach, en Nueva York, Rex Heuermann, fue sentenciado este miércoles por un juez a tres cadenas perpetuas y 100 años adicionales de prisión, tras admitir que mató a ocho mujeres a lo largo de casi dos décadas. La decisión supone el punto final judicial a un caso que ha conmocionado a Estados Unidos.
Heuermann, de 62 años, admitió en abril su culpabilidad en siete cargos de asesinato que se le imputaban. Además, se declaró responsable de una octava muerte, por la que no fue acusado formalmente, como parte de un acuerdo con las autoridades para evitar un juicio, colaborar con el FBI y pasar el resto de su vida en prisión.
Una audiencia marcada por el dolor
El juez del condado de Suffolk, Timothy Mazzei, presidió la desgarradora audiencia, en la que dio espacio a los familiares de las víctimas para dirigir duras palabras al asesino. Después le preguntó si quería hablar, a lo que Heuermann respondió que era “responsable de todo lo que se dijo en la sala” y concluyó: “No tengo nada que decir”, según el canal News12.
Mazzei también le preguntó si lamentaba haber matado a sus víctimas. Tras escuchar su respuesta afirmativa, el juez le dijo: “Es usted un hombre asqueroso, despreciable y pequeño, y es un cobarde”.
El caso de Gilgo Beach, muy mediático en EE. UU., surgió en 2010, cuando las autoridades buscaban a una mujer desaparecida en Long Island, al este del estado de Nueva York. Con el paso de los años, los investigadores hallaron una decena de cadáveres en la franja costera, la mayoría de los cuales resultaron ser víctimas de Heuermann.
El asesino admitió haber estrangulado a Melissa Barthelemy, de 24 años; Megan Waterman, de 22; Amber Lynn Costello, de 27; Maureen Brainard-Barnes, de 25; Jessica Taylor, de 20; Sandra Costilla, de 28, y Valerie Mack, de 24. Todas desaparecieron y fueron asesinadas entre 1993 y 2010.
A esas siete jóvenes, que según las autoridades trabajaban como prostitutas cuando desaparecieron, se sumó Karen Vergata, de 34 años. Ella desapareció en 1996 y sus restos fueron hallados una década después en playas cercanas a Gilgo.
Una condena simbólica, pero definitiva
La condena es simbólica, ya que el acuerdo implica que Heuermann no volverá a pisar la calle. La pena consiste en tres cadenas perpetuas y cuatro sentencias de 25 años cada una, tal como lo pidió la Fiscalía.
Tras comunicarle la sentencia, el juez instó a los alguaciles a “sacarlo de aquí”, en medio de los aplausos de los familiares de las víctimas.
Heuermann, un hombre casado y con dos hijos, vivía en un barrio residencial de Massapequa Park, en Long Island, y trabajaba como arquitecto en Manhattan. Fue detenido en 2023, después de que las autoridades cotejaran restos de ADN hallados en la lona que envolvía un cadáver con un trozo de pizza que él había tirado a la basura.
La Fiscalía detalló durante la investigación que el asesino era muy metódico y que cometió varios de los crímenes en el sótano de su residencia, cuando su familia estaba de viaje.
Su esposa, Asa Ellerup, se divorció de él tras su detención. Las autoridades han descartado cualquier participación de ella y de sus hijos en el caso.
El caso de Gilgo Beach ha sido objeto de varios documentales e inspiró la película Lost Girls, estrenada en 2020.
