Elecciones 2026: ¿Por qué las consultas presidenciales importan tanto?

Vie, 30/01/2026 - 09:25
La consulta ya no depende solo de militantes: coincide con legislativas. Qué implica el tarjetón único y por qué la pedagogía puede ser clave.
Créditos:
Registraduría Nacional

En 2026, las consultas presidenciales dejan de ser un trámite de militantes y apuntan a ser una fecha clave. Con tarjetón único y una logística particular en mesa, pueden empujar participación, ordenar coaliciones y mover la carrera hacia mayo.

Calendario 2026: dos votos, una misma jornada

El hecho de fondo es simple: el 8 de marzo de 2026 se elige Congreso y, en paralelo, se realizarán consultas para definir candidaturas presidenciales. La primera vuelta presidencial está prevista para el 31 de mayo de 2026.

Esa simultaneidad cambia incentivos. En una elección legislativa los partidos ya activan su músculo territorial: transporte, testigos, puestos y movilización. Si el mismo día se define quién sale como candidato presidencial, la consulta deja de depender solo de la militancia dura y puede atraer a gente que igual iba a votar por Senado y Cámara.

Tarjetón único: ¿qué es?

La Registraduría definió que las consultas interpartidistas se hagan con un solo tarjetón para todas las coaliciones, con el objetivo de proteger el secreto del voto: que nadie tenga que “delatar” su preferencia pidiendo el tarjetón de una consulta específica.

La regla es estricta y vale resaltarla: se marca una sola opción en toda la tarjeta. Si una persona marca más de una, el voto queda nulo. Ese punto, aunque suene obvio, es el tipo de detalle que termina influyendo en resultados cuando hay novedades de diseño.

Ahora, el tarjetón de consulta no llega a tus manos por inercia. En mesa se entregan obligatoriamente los tarjetones de Senado y Cámara, y el de consulta se entrega únicamente si el ciudadano lo solicita. Los jurados deben informar que existe, pero hay un “paso adicional” que depende del votante.

Participación: puede subir, pero depende de la pedagogía

El tarjetón único reduce fricción en una cosa y la aumenta en otra. Reduce fricción porque el formato es uno y la lógica es clara. Pero la aumenta porque hay que pedirlo. Si el ciudadano no está enterado (o si en la mesa nadie explica bien) una parte de los votantes puede irse sin participar en la consulta, incluso si le interesaba.

Y está el otro riesgo: el de los votos nulos por confusión (marcar dos opciones, marcar mal, asumir que se puede escoger entre varias coaliciones). En elecciones con alta carga de tarjetones, la pedagogía no es un detalle: es casi un factor electoral.

La consulta como termómetro real: votos puestos, no intención

Para precandidatos y coaliciones, la consulta ofrece algo que ninguna encuesta reemplaza del todo: votos depositados con jurados, mesa y escrutinio. Eso muestra fuerza territorial (dónde sí, dónde no), capacidad organizativa (testigos, estructura) y, en el fondo, liderazgo interno.

También disciplina. Una consulta competida puede dejar un ganador con mandato claro y un perdedor con menos margen para negociar. En coaliciones grandes, ese resultado termina funcionando como regla práctica para ordenar apoyos regionales, fórmulas y narrativa de campaña de cara a mayo.

Reposición y topes: el incentivo financiero también pesa

El componente material no es menor. Para 2026, el CNE fijó la reposición por voto válido en $8.287 para consultas, además de reglas de financiación, propaganda y administración a través de cuentas de campaña.

Eso empuja a “jugar en serio” por dos vías: obliga a ordenar la contabilidad y, al mismo tiempo, pone sobre la mesa cuánto dinero se puede recuperar si se cumplen reglas y reportes. Además, los topes no se miran solo por precandidato: en la práctica se gestionan por colectividad o coalición, lo que introduce una negociación previa sobre cuántos aspirantes entran y cómo se reparte la operación.

Al final, el 8 de marzo no solo selecciona nombres. También produce señales: quién moviliza, quién coordina, quién llega unido y quién queda partido. Y con una campaña que corre hacia el 31 de mayo, esas señales pueden pesar más de lo que parece en enero.

 

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